Juan Luis Vázquez, elevado al cubo

Juan Luis Vázquez. Foto: Módem Press

Juan Luis Vázquez. Foto: Módem Press

El asturiano Juan Luis Vázquez, catedrático de Matemáticas Aplicadas en la Universidad Autónoma de Madrid e ingeniero de Telecomunicaciones, ha sido elegido miembro de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. La institución cuenta con 54 académicos, 18 por cada especialidad. Vázquez es el único asturiano en el apartado de Exactas, y el Principado sólo cuenta con otra representación, la bioquímica Margarita Salas. El también bioquímico Carlos López-Otín, catedrático de la Universidad de Oviedo, podría, asimismo, contabilizarse, porque lleva décadas de fecunda investigación y docencia en Asturias.

Javier Neira / La Nueva España

«Es un momento muy feliz», comentó telefónicamente Vázquez a las ocho de la tarde de ayer desde la ciudad noruega de Trondheim. Se mostró muy satisfecho, y eso que está acostumbrado a los galardones, distinciones y premios. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de Investigación «Julio Rey Pastor», y tres años después fue uno de los ponentes principales en el XXV Congreso mundial de matemáticas, celebrado en Madrid. Ese año logró ser considerado uno de los 250 investigadores más relevantes del mundo.

La elección de Juan Luis Vázquez se celebró el pasado 29 de mayo en una sesión de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Ocupará la vacante correspondiente a la medalla número 6 de la sección de Exactas -equivalente a las letras mayúsculas y minúsculas de la Real Academia Española-, que en su día fue del ingeniero y matemático José Echegaray, premio Nobel de Literatura en 1904. Posteriormente también le correspondió esa misma medalla al profesor Pedro Puig Adam, por quien Vázquez siempre tuvo gran admiración y cariño.

La propuesta del catedrático asturiano fue promovida en el pasado mes de febrero por los académicos Ildefonso Díaz, Amable Liñán y Enrique Castillo, y contó con la unanimidad previa de la sección de Exactas el pasado mes de abril. «En enero empezaron a mover esto», comentaba ayer Vázquez desde Noruega, «y como yo soy bastante rebelde en relación con lo establecido, contactaron conmigo para conocer mi opinión. Es muy importante que te propongan los compañeros para una cosa así y que sea por unanimidad; en el mundo de las ciencias las conexiones personales son muy importantes».

Juan Luis Vázquez nació en Oviedo en 1946. Fue uno de los alumnos más brillantes que se recuerdan en el Colegio Loyola. Inició los estudios superiores en la Escuela de Minas -los cursos comunes para las ingenierías- y después pasó a Madrid, donde cursó la titulación de Ingeniero de Telecomunicaciones. Decidió dedicarse plenamente a las matemáticas y obtuvo la cátedra de Matemáticas Aplicadas en la Universidad Autónoma de Madrid.

Es un incansable apóstol del trabajo bien hecho y, efectivamente, ayer comentaba que «esta distinción me hace muy feliz, es muy importante y enlaza con la necesidad de trabajar para que el país funcione; la academia así lo ha visto. Es algo muy agradable para mí y la mejor solución posible a las cosas que te pueden pasar. Corresponde a una fase afortunada de mi carrera».

El ingreso formal en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales se realizará con el consiguiente y preceptivo discurso del nuevo académico. La elección de fecha y la preparación del discurso lleva su tiempo, así que hasta el próximo otoño o más tarde aún no se sustanciará. «Son procesos de ritmo lento», explicó el matemático ovetense.

Y puesto a echar números, comentó que el cupo asturiano en la Academia solo estaba formado hasta ahora por Margarita Salas, «bueno, y por Carlos López-Otín, aunque no sea nacido en Asturias, es como si a mí me consideran del cupo madrileño. En todo caso, tres asturianos. Como hay 54 plazas en la academia, como promedio nos debería corresponder una, y ya que somos tres, eso indica que en este terreno al menos en Asturias se están haciendo bien las cosas».

En la misma sesión de mayo también fue elegido académico el profesor Manuel de León.

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