Hongos bajo el microscopio

Meike Piepenbring y Hermine Lotz-Winter, ayer, en el laboratorio.

Meike Piepenbring y Hermine Lotz-Winter, ayer, en el laboratorio.

Los ascomicetos resultan imperceptibles al ojo humano. Microscópicos y desconocidos. Pero son capaces de curar enfermedades. Incluso se emplean en la investigación contra el cáncer. Estos organismos han sido a lo largo de la semana los protagonistas de unas jornadas internacionales organizadas por la Sociedad Micológica de Somiedo y en las que han participado expertos micólogos de 14 países.

«Somiedo Ascomycota 2013» es fruto de las investigaciones realizadas por aficionados en el concejo desde hace más de veinte años, cuya culminación fue el libro «Biodiversidad Fúngica del Parque Natural de Somiedo». Sus publicaciones y el contacto con especialistas de diversos países han logrado que Somiedo esté en la lupa de los micólogos hasta hoy, día de clausura de las jornadas.

Sara Arias / La Nueva España

El objetivo de «Somiedo Ascomycota 2013» es «una aventura para empezar», detalla Pedro Zapico, presidente de la Sociedad Micológica de Somiedo. Pero su función principal es la investigación y «ver crecer el censo de ascomicetos». Una lista que esta semana se ha incrementado con el descubrimiento de nuevas especies. Aunque los ascomicetos ganan por goleada en el reino fúngico. Representan el 60 por ciento de las 100.000 especies de hongos catalogadas, según detalla Meike Piepenbring, de la Universidad de Frankfurt, en Alemania. Los expertos creen que esa cifra puede ser mucho más amplia, hasta millón y medio.

Piepenbring, Stefanie Rudolph y Hermine Lotz-Winter cultivan y mantienen vivos los ascomicetes para la investigación médica. Su empleo en la Medicina es uno de los argumentos de peso para continuar su estudio. Por ello, Piepenbrig considera que es «fundamental conservar la naturaleza, como se ha hecho aquí, en Somiedo, porque no sabemos en qué nos podrá ayudar».

Somiedo ofrece un entorno inigualable para el crecimiento de los ascomicetes y los hongos en general porque «tiene un ecosistema muy variado, con diferentes altitudes y con zonas calizas y ácidas, y cuantas más posibilidades, más variedades hay», explica Zapico.

El balance de las jornadas es positivo: nuevas especies, aprendizaje científico y, además, confraternización. Un resultado que marca un nuevo reto para la Sociedad Micológica de Somiedo: mantener el concejo como un referente mundial de los estudios micológicos.

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