“En Portugal hay escasez de equipos, pero se mantienen las ayudas a jóvenes investigadores”

Mari Paz Fernández. / Foto cedida por la investigadora.

Mari Paz Fernández. / Foto cedida por la investigadora.

Retratista de nanopartículas antitumorales. Así podría definirse el trabajo que Mari Paz Fernández García (Oviedo, 1982) lleva a cabo en el centro del Instituto de Física de los Materiales de la Universidad de Oporto, en Portugal. Para la investigadora, la paciencia y tenacidad de los ‘pintores hiperrealistas’ es necesaria cada día, porque conocer las propiedades de las nanopartículas sintetizadas requiere viajar constantemente y utilizar hasta 20 equipos diferentes, algunos de ellos en otros países.

Laura Alonso Ortega / UCC+i FICYT

¿Cómo hacen que las nanopartículas se dirijan al tumor?
Antes de nada, hay que tener en cuenta que trabajamos a escala nanométrica, y que un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, o dicho de otra forma 0.000 000 001 metros, lo que nos aporta una serie de ventajas. Una de ellas es que, al ser tan pequeñas, estas partículas pueden administrarse por vía intravenosa y dirigirlas a través del torrente sanguíneo hacia el tumor moviéndolas mediante campos magnéticos externos.

¿Qué otros ‘valores añadidos’ reporta su tamaño?
También es una ventaja para localizar con mucha precisión las áreas tumorales. Por eso también se pueden emplear nanopartículas como agentes de contraste en el diagnóstico de tumores.

¿Es seguro utilizar la nanotecnología con fines terapéuticos?
Estas técnicas aún están sometidas a protocolos de estudio antes de su posible aplicación a casos reales, y es muy importante por ejemplo estudiar la posible toxicidad de estas nanopartículas una vez que quedan en el torrente sanguíneo o los problemas que pueden ocasionar como elemento residual en el cuerpo. Es un tema controvertido, pero el futuro es esperanzador y esperamos que soluciones como ésta puedan llegar a sustituir a la quimio y radioterapia por su mayor poder selectivo y efecto más localizado.

¿Cómo se obtienen las nanopartículas magnéticas?
Sintetizarlas por el método que nosotros usamos es fácil. Utilizamos la coprecipitación acuosa, una técnica que se parece mucho a cocinar o a preparar un cóctel, incluso podemos decir que estamos mejorando la receta. Pero la gran complicación está en la estabilidad de las nanopartículas en agua y su posterior funcionalización.

Empecemos por el cóctel…
Los ingredientes son sencillos: sales de hierro con valencia II, sales de hierro con valencia III y un agente precipitante que suele ser una base orgánica o inorgánica. Lo sometemos a una agitación vigorosa, y controlamos el tiempo y la temperatura de la reacción. En el instante en el que se ponen en contacto todos los ingredientes, se forman pequeños núcleos, que van creciendo hasta dar lugar a la nanopartícula. Es una técnica sencilla, rápida y barata, pero hasta ahora no se conocían con exactitud algunos de los parámetros que permitían controlar este método de síntesis de nanopartículas.

¿Ahí viene la mejora?
Sí. Hemos desarrollado un método para monitorizar -in situ y mientras se están formando- cuánto tiempo y bajo qué condiciones exactas tardan las nanopartículas en alcanzar un determinado tamaño. Así que, desde el momento en que se mezclan las sales de hierro, ya se está controlando el proceso. Esperamos publicar en breve estos resultados, y creemos que abrirán nuevas posibilidades para extender el uso de esta técnica tan sencilla y barata para sintetizar  nanopartículas.

Antes comentaba la dificultad de llevar las nanopartículas a una solución acuosa ¿Por qué esa complicación?
Al pasarlas al medio líquido, muchas de sus propiedades cambian. Por ejemplo, se agregan y aumentan de tamaño, algo que hay que evitar. En eso se centra mi trabajo exactamente, en definir las propiedades de las nanopartículas que sintetizamos, tanto a nivel estructural como magnético, y comprobar cómo cambian sus propiedades hidrodinámicas antes de dar el paso a su funcionalización y posteriores tests de hipertermia magnética en cultivos celulares. Eso supone que tengo que aplicar y controlar entre 15 y 20 técnicas y equipos diferentes, para poder elegir las nanopartículas con las composiciones más adecuadas para la aplicación que buscamos.

Parece un trabajo exigente.
He tenido que partir de cero, antes de llegar al grupo de investigación esta línea de trabajo en hipertermia magnética no existía, y he podido llevarla a cabo gracias a que el profesor João Pedro Araújo (coordinador del grupo de materiales magnéticos multifuncionales y nanoestructurados) quiso apostar por ella y colaboramos con el profesor Gerardo Goya del Instituto Universitario de Nanociencia de Aragón. Pero no es fácil.

¿Por qué?
Estamos constantemente presionados para publicar más y mejor o conseguir proyectos para mejorar nuestro currículum y progresar en la carrera. Este trabajo es un desafío que supone abrirte camino, estudiar constantemente, formarte, visitar otros laboratorios, ir a conferencias…  También viajo mucho, para poder acceder a todos los equipos que necesito utilizar o completar mi formación en otras áreas, porque en este trabajo se necesita un poco de química, bioquímica, biomedicina, farmacia … Son muchas horas en el laboratorio y que requiere mucho de ti, así que tiene que gustarte mucho.

¿Cómo se vive en Portugal, se ha adaptado?
Aquí en Portugal hay horarios europeos, y se come entre las 12 y las 12:30 y se merienda a las 16 h. Quitando eso, los horarios de las comidas, a los que no termino de acostumbrarme, la forma de vida, el ambiente y el idioma son muy parecidos a los nuestros. En Portugal hay dificultades, como en todas partes, y estos años no están siendo fáciles, nos faltan algunos equipos y no hay dinero para comprar todo lo que querríamos pero, hay un compromiso palpable de la Administración para apoyar a los jóvenes investigadores a pesar de la crisis. Por ejemplo, las convocatorias de proyectos de investigación, becas de doctorado y postdoc siguen abriendo todos los años y aunque sean muy competitivas, por lo menos tenemos la oportunidad de solicitarlas. La prueba es que cada vez somos más españoles en mi instituto.

¿Cómo es el trato con los compañeros?
La gente aquí es muy humana, y es fundamental trabajar con personas como João Pedro, que se ha formado internacionalmente y tiene una mentalidad abierta: te deja errar y aprender de tus errores. Por todo ello, cuando me levanto por la mañana y salgo de casa no voy pensando “voy a trabajar”, sino “voy a ver a mis amigos del laboratorio, a ver qué hacemos hoy”. Y es verdad que ojalá pudiese volver a Oviedo algún día, pero no me puedo quejar, estoy cerca.

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Mari Paz Fernández García (Oviedo, 1982) estudió Física y se doctoró en la Universidad de Oviedo, bajo la dirección de los profesores Jesús Blanco y Pedro Gorría. Una ayuda postdoctoral del PCTI del Principado gestionada por FICYT le permitió continuar su carrera investigadora en el Instituto de Física de los Materiales de la Universidad de Porto (IFIMUP), perteneciente al Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (IN) portugués.  En la actualidad, continúa trabajando en el mismo centro con una contrato de la Fundação para a Ciência e a Tecnología (FCT) portuguesa.

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