¿Es una cápsula de café un envase?

Cápsula de café

Cápsula de café

Las cápsulas de café se propagan. A las ya conocidas monodosis de Nespresso (Nestlé), se suman ahora en España unas más grandes para cafeteras italianas de Marcilla (Sara Lee) y se espera la llegada de otras nuevas que Unión Tostadora (United Coffee) pretende comercializar como marca blanca en supermercados. Las compañías cafeteras han encontrado un filón y ahora lo más “innovador” es vender las semillas molidas de la planta del café confinadas dentro de cápsulas de aluminio o de plástico polipropileno. Esto tiene un claro inconveniente y es que cada vez que se prepara una taza de esta bebida se genera un nuevo residuo que antes no existía.

En lugar de buscar soluciones a posteriori para los problemas creados por la industria, en el campo del diseño lo que se considera más inteligente para el medio ambiente es concebir desde el principio los nuevos productos para minimizar su impacto. El llamado ecodiseño busca crear productos que reduzcan la generación de residuos y en los que se puedan separar de forma sencilla todos sus componentes para ser reutilizados o reciclados. Así podrían en teoría volver de nuevo al comienzo del ciclo de fabricación, tal y como ocurre en la Naturaleza. Con el sistema de cápsulas de café ha ocurrido justo lo contrario. Se ha inventado una sofisticada alternativa que, desde el punto de vista ambiental, empeora el sistema que ya existe. ¿Qué hacer ahora con la cápsula desechada tras la preparación de cada café?

Aparentemente, esto es un envase. En cuyo caso, con el sistema de residuos en vigor ahora mismo en España, la cápsula se tiraría en la bolsa o contenedor amarillo y el fabricante estaría obligado a costear su reciclaje. Sin embargo, como explica Ecoembes, la empresa que gestiona la bolsa amarilla, la interpretación que se hace de la Ley 11/1997 de Envases y Residuos de Envases dice lo contrario. Según el artículo 2 de esta normativa de hace 13 años, no son envases aquellos elementos auxiliares que formen parte integrante del producto y que estén destinados a ser consumidos o eliminados conjuntamente(1). Para encontrar una explicación más concreta hay que ir al reglamento de esta Ley (aprobado en el Real Decreto 782/1998), donde el anejo 1 especifica algunos de estos envoltorios que no deben ser tratados como envases: las bolsitas de té, las capas de cera que envuelven el queso, las pieles de salchichas o embutidos…

En España, una de estas cápsulas de aluminio o de polipropileno tiene la misma consideración que los envoltorios anteriores (aunque su impacto suele ser muy diferente). Es tratada como si fuera también café. Por ello no será recuperada ni reciclada por los canales habituales, aunque el consumidor se tome la molestia de vaciarla y tirarla al cubo amarillo. Dentro de la gestión de residuos domésticos, sólo se puede desechar en la bolsa normal de basura (donde ahora va todo lo que no es envases, vidrio o papel), y la cápsula utilizada para preparar un café acabará enterrada en un vertedero o eliminada en una incineradora. [...]

Vía Ecolab

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