Amador Menéndez: “La medicina biónica ya es posible”

Amador Menéndez. / Alex Piña

Amador Menéndez. / Alex Piña

La mujer biónica que muchos guardamos en el disco duro de la memoria, aquella tenista cibernética encarnada por la actriz americana Lindsay Wagner, ha dejado de ser algo irreal. Si en 1976 tener un brazo artificial o un oído biónico quedaba reservado para la ciencia ficción televisiva, en 2013 «ya podemos decir que la medicina biónica es una realidad, es algo posible». Así lo aseguró Amador Menéndez, investigador del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias (ITMA), que ayer clausuró el XVIII Congreso de la Sociedad Asturiana de Patología Respiratoria (Asturpar). Colaborador del Instituto Tecnológico de Massachussetts, este asturiano se refirió a las aplicaciones de la nanobiotecnología en el campo de la medicina, algo que en su opinión «tiene un enorme potencial a futuro».

L. Fonseca / El Comercio

Lo más novedoso, y que todavía está entre los asuntos emergentes, es la medicina biónica: «la posibilidad de controlar con el cerebro un brazo o una pierna reimplantada». En este sentido, indicó que un invetigador del MIT, el instituto americano para el que colabora, cuenta con dos piernas de este tipo. Se trata de Hugh Herr, un montañero que siendo muy joven sufrió la amputación de sus dos piernas por congelación. «Sus investigaciones en nanotecnología les han llevado a crear un modelo de piernas biónicas, que se está empezando a comercializar bajo el nombre de ‘Iwalk’».

Nanodiagnósticos
La nanotecnología se basa en el diseño de nuevos materiales, en los que se manipula la materia a escala atómica. Según el repaso realizado por Amador Menéndez, varias son las aplicaciones: desde la posibilidad de realizar nanodiagnósticos mediante el uso de estos diminutos elementos que se introducen en el organismo, hasta el desarrollo de las llamadas nanoterapias. «Existen los fármacos inteligentes, que son medicamentos que actúan como dianas terapéuticas sólo sobre las células tumorales sin dañar al resto de los órganos o tejidos». En la actualidad ya se emplean para el tratamiento de determinados tipos de cánceres de próstata y cerebro.

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