Andreu Palou: “La lactancia materna influye de por vida en la salud del hijo”

Andreu Palou.

Andreu Palou.

De las coles que cultiva en su huerta a diversos puestos de responsabilidad en la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria, Andreu Palou ha sabido destilar las mejores  aportaciones de cada escala para trasladarlas a su trabajo. Entre sus contribuciones al avance del conocimiento sobre nutrición y epigenética destaca el papel de la leptina presente en la leche materna en la prevención de la obesidad durante la vida adulta. Creador de la primera empresa de base tecnológica de Baleares, participa en diversos proyectos europeos y está a punto de alumbrar una nueva patente.

- Según sus cálculos, en torno al 20% de los casos de obesidad se deben a que durante la lactancia no se ingirió la leptina presente en la leche materna, ¿Qué sucede en la primera etapa de la vida en relación con la obesidad?

- La prevención es hoy en día el enfoque más efectivo frente a la obesidad, y creemos que durante el periodo de lactancia es cuando se organiza todo el sistema de control del balance energético y el peso corporal, un proceso en el que la leptina juega papel fundamental. Ahora sabemos que aquellos niños alimentados con leche materna, en su mayoría, tendrán una menor incidencia de obesidad y de otras complicaciones médicas en la vida adulta, porque la leche materna (a diferencia de las leches de formula) contiene leptina.  Pero no todas las madres producen la misma cantidad de leptina durante la lactancia.

Laura Alonso Ortega / UCC+i FICYT

- ¿A qué se debe esa diferencia?

- Ésa es, precisamente, una de las líneas de investigación de Alimentómica [la empresa creada por Palou a partir del grupo de investigación de la UIB que dirige]: determinar qué factores nutricionales pueden contribuir a una mayor cantidad de leptina en la leche de la madre, para conseguir que ese niño vaya a tener una mayor protección contra la obesidad durante su vida. También trabajamos en el diseño de leches de fórmula suplementadas con leptina, porque no siempre es posible la alimentación con leche materna. En los casos en que sí es posible, vale la pena conseguir unas buenas condiciones durante la lactancia, porque estamos viendo que tiene una influencia directa, positiva y de por vida en la salud, lo que constituye un tema gran interés económico y social.

- ¿Qué puede adelantarnos sobre su último trabajo de investigación?

- Hemos comprobado que administrar leptina por vía oral durante la lactancia corrige alteraciones adquiridas durante la gestación debido a aspectos como una mala alimentación de la madre, por ejemplo debido a restricciones calóricas y posiblemente a otras formas de estrés. En este sentido, la primera mitad del embarazo es el periodo más sensible. Hemos observado que una restricción calórica del 20% durante el embarazo, que  no es una reducción muy fuerte, produce alteraciones metabólicas relacionadas con la predisposición a la obesidad en la vida adulta del niño que está por nacer. Una parte de los resultados se han protegido mediante una patente, generada por nuestro grupo, que depende de la Universidad de las Islas Baleares y del CIBEROBN (Centro de investigación en Red sobre Obesidad y Nutrición), ya que se ha podido diseñar un método que podría detectar a las pocas semanas o días de vida si un niño ha adquirido (durante la gestación) algún grado de predisposición a desarrollar obesidad y algunas complicaciones asociadas. Y lo interesante es que esta predisposición puede revertirse, al menos en parte, con la lactancia materna. Aunque esto que hemos visto que funciona en ratas, deberemos demostrarlo también en humanos.

- Parece que la leche materna es un cóctel ancestral tan complejo que a día de hoy seguimos descubriéndole nuevas funciones…

- La leche materna es una alimentación que está muy bien “pensada” porque ha evolucionado con nosotros, durante generaciones, lo que le ha permitido adquirir propiedades que, por lo visto, incluso remedian alteraciones que se hayan adquirido durante la gestación. De momento sólo hemos descubierto la punta del iceberg.

- ¿Se plantean abordar otros aspectos de la nutrición perinatal más allá de la prevención de la obesidad?

- Sí, especialmente en lo tocante a otras alteraciones metabólicas que comparten raíces con la obesidad, como la diabetes y problemas cardiovasculares. Intentamos identificar biomarcadores tempranos que nos permitan predecir si estas alteraciones se van a producir o no, con el fin de abordar una estrategia preventiva empleando tecnologías ómicas como la nutrigenómica. Esto, traducido a la vida diaria, significa que sabremos si una persona va a tener predisposición a engordar, lo que nos permitirá establecer una pauta de ejercicio y dieta individualizada para evitar que se produzca el incremento de peso o que esta alteración se traduzca en otras complicaciones médicas.

- La ciencia solo conoce una pequeña parte de los factores relacionados con la obesidad, e investigaciones recientes apuntan a una diversidad de respuestas mayor de la esperada ante los nutrientes o incluso ante los probióticos. ¿Ha sido la nutrición la gran olvidada de la biología, la medicina, la bioquímica y la genómica?

-  Sí. Y muy olvidada. Hasta que de pronto se cae en la cuenta de que estos conocimientos tienen una trascendencia económica, tanto para las empresas como para las administraciones públicas. Lo que mueve el avance de estos campos es su impacto económico real: si no se necesitan tantos fármacos para el control del colesterol, la presión sanguínea o,  en general,  de enfermedades crónicas que se pueden prevenir parcial o totalmente con alimentación, la Seguridad Social se beneficiará de un gran ahorro. En cuanto a las empresas, el sector de la alimentación está incrementando la inversión en I+D y, en mayor medida, muchas empresas farmacéuticas se están volcando en el campo de la alimentación. Complementando a los fármacos, los alimentos (acompañados de una actividad física moderada) ofrecen efectos más suaves pero sin efectos secundarios.

- Usted creó la primera empresa de base tecnológica de la Islas Baleares a partir de los trabajos del laboratorio que lidera en la UIB y de su experiencia en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, ¿Es un buen momento para su compañía?

- En realidad, me han acompañado en esta iniciativa mis principales colaboradores en el grupo de investigación. Se trata sólo de una pequeña empresa pero con un concepto poco habitual en nuestro país, pues creemos que la investigación puede ser rentable, incluso a corto y medio plazo, con la condición de que se apoye en una investigación básica de calidad. Me di cuenta a partir de estos conocimientos sobre la leptina; algunos de nosotros debian dedicarse a aspectos más aplicados pero el grupo no debía abandonar la investigación básica. Yo creo que cuando hablamos de desarrollo económico basado en el conocimiento se trata de esto, de momento la empresa sobrevive: hemos tenido algún beneficio, lo hemos reinvertido y hemos creado tres puestos de trabajo este año, y esperamos seguir.

- ¿Cómo se articula el grupo de investigación y la empresa?

- Nuestro planteamiento fue desde el principio conseguir que la actividad de investigación se traduzca en actividad productiva económicamente que beneficie a todas las partes, no en vano la Universidad tienen un 10% de participación en la empresa. Mientras el grupo de la UIB sigue investigando en líneas más básicas, la investigación aplicada y la comercialización del conocimiento se acomete a través de Alimentómica, donde también asesoramos a empresas para la obtención de acreditación europea de declaraciones de salud y para lograr superar los estrictos controles europeos respecto a nuevos alimentos o Novel Foods, que es la segunda línea de actividad de Alimentómica. Por ejemplo, hemos colaborado con la primera empresa española que ha conseguido acreditar un Novel Food totalmente original en Europa.

- Sobre eso iba a preguntarle, ¿cómo está cambiando el panorama de los alimentos funcionales la nueva legislación europea sobre declaraciones de salud?

- Partíamos de una situación anárquica en la que cada empresa publicitaba casi lo que quería sobre las propiedades beneficiosas de sus alimentos y complementos dietéticos, mientras que ahora no se puede hacer publicidad de las propiedades beneficiosas de un alimento si no han sido previamente acreditadas mediante declaración aprobada por la UE. Para lograr una de estas declaraciones o Health Claims hay que superar un proceso muy riguroso de evaluación por el que se certifica el efecto beneficioso apoyado en estudios científicos. No es un proceso fácil: primero hay que invertir en estudios preliminares que permitan elucidar propiedades saludables de interés, después hay que invertir en estudios en humanos para confirmar el efecto beneficioso, analizar toda la evidencia científica disponible, confeccionar un dosier convincente…, pero si se consigue una acreditación de Health Claim, el alimento o el ingrediente afectado multiplica su valor.

- ¿Hay mucho lobbing o presión de las empresas para lograr obtener las declaraciones de salud?

- No, o yo no lo he apreciado.  Las reglas de juego que hoy funcionan se basan en la evidencia científica, la independencia y la transparencia; interesa a todos que el sistema sea creíble. Lo que sí que hay son estructuras muy bien organizadas para obtener información, pero no en cuanto a influencias perjudiciales para la independencia de los científicos que hacen los dictámenes.  Precisamente uno de los pilares de los servicios de asesoría de Alimentómica, es estar al día de todos estos desarrollos.  Sí que es cierto que la regulación de las declaraciones de salud es conflictiva porque es una legislación muy compleja y porque ha establecido que las evaluaciones de estos health claims sean muy rigurosas, del más alto nivel de exigencia. En definitiva, se aprueban pocas cosas nuevas, lo que está llevando a las empresas a “ponerse las pilas”, porque están viendo que necesitan trabajos sólidos de I+D que demuestren lo que pretenden publicitar en cuanto a salud o bienestar. Ahora bien, si ciertos datos han sido relevantes para obtener un Health Claim, la empresa que ha financiado la investigación tiene su uso exclusivo durante 5 años, lo que conlleva un valor añadido para la empresa. La nueva legislación está promoviendo un impulso importante a la I+D en el campo de la alimentación y salud, que además de interesante puede ser muy rentable.

- ¿En qué aspectos es más necesario avanzar para conseguir un mayor índice de aprobaciones en las solicitudes de declaraciones de salud?

- A nivel europeo, de 2.000 declaraciones solicitadas solo se han aprobado 250, y de éstas muchas son vitaminas y minerales esenciales, es decir, nutrientes cuyas propiedades ya se conocían desde hace mucho, lo que nos da una idea del trabajo que hay por hacer. Por ejemplo, de antioxidantes solo se ha aprobado uno, referente al aceite de oliva virgen y la aceituna, debido a los polifenoles que contienen.  El que muchas otras solicitudes de health claims sobre efectos antioxidantes o sobre otros efectos no hayan tenido éxito se debe a  que no se han presentado estudios suficientes; en algunos casos los estudios no se han podido hacer porque no hay buenos biomarcadores que permitan monitorizar el efecto. En ello estamos trabajando también desde la UIB y el CIBEROBN, en el marco del proyecto europeo “Bioclaims” que coordinamos,  y en el que nos acompañan 11 grupos de diferentes países. El objetivo compartido es identificar biomarcadores que en un futuro sean útiles para acreditar futuras declaraciones de salud.

- ¿Es sencillo comer bien hoy en día?

“En el futuro podremos comer lo que nos conviene individualmente, según nuestro perfil genético y epigenético”
- Creo que es necesaria una toma de conciencia para que la alimentación saludable llegue también a las cocinas de los restaurantes: es muy importante conseguir asociar la idea de sano con platos apetecibles, y para ello es necesario cambiar en cierta medida nuestras costumbres alimenticias. Me encanta la fabada en pequeñas dosis y a veces la como, como en esta reciente visita a Asturias [para recoger el Premio Dupont de la Ciencia], pero hay que tener presente que en otra época era muy importante conseguir un gran aporte calórico a través de la alimentación porque los alimentos calóricos escaseaban y se trabajaba físicamente, mientras que ahora necesitamos mejorar la calidad de lo que comemos y sus características saludables, por ejemplo no abusando de las grasas insaturadas o trans ni de la sal.  En el futuro próximo, además,  podremos tener en cuenta no sólo lo que conviene al promedio  de la población, sino lo que nos conviene a cada uno de nosotros individualmente, según nuestro perfil genético y epigenético: la alimentación o nutrición personalizada, la tercera línea de actividad de Alimentómica.

- Existe un enfrentamiento más o menos patente entre los productores y partidarios de alimentos transgénicos y quienes promueven la alimentación ecológica, ¿Qué opina al respecto?

- Los alimentos convencionales, los transgénicos y los ecológicos no deberían estar enfrentados, porque hay espacio para todos y desde el punto de vista nutricional tienen, por lo que sabemos hasta ahora, el mismo valor. La agricultura es algo necesario en nuestra civilización, desde  hace  más de ocho mil años en que empezamos a organizarnos así, y estamos ante formas complementarias de producción agraria. Los ecológicos cumplen la función de mantener espacios y prácticas tradicionales, con un componente cultural muy importante y qué duda cabe de que a pequeña escala estos cultivos pueden ser muy importantes, yo mismo mantengo una pequeña huerta. A gran escala la producción ecológica como principal forma de producción no es viable, pero entiendo que quien puede permitírselo consuma estos productos. En cuanto a los transgénicos,  permiten producir alimentos en sitios o condiciones donde de otra manera no sería posible o no tan productiva, y pueden reducir el uso de plaguicidas y otras prácticas poco recomendables. En fin, considero que la solución es dar cada vez más credibilidad a las constataciones científicas y menos a las creencias y otras inspiraciones poco fundamentadas. . Y creo que esta actitud puede resolver muchos problemas y ser de aplicación no solo en la alimentación, sino en muchos otros ámbitos.

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Asturias 24: “Los niños alimentados con leche materna tendrán menor incidencia de obesidad cuando sean adultos”

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