Asturias diseña la supervaca

En primer término, Maguise y, al fondo, Marylin, en la explotación ganadera Casa Venturo, en Salas. FOTO CEDIDA POR EL SERIDA

En primer término, Maguise y, al fondo, Marylin, en la explotación ganadera Casa Venturo, en Salas. FOTO CEDIDA POR EL SERIDA

Marylin y Marguise no saben aún el potencial que tienen. Con apenas una semana de vida, estas dos terneras, viven ajenas a su fama. Son fruto de embriones producidos in vitro a partir de los ovarios de María, una vaca lechera de gran valor genético. Son huérfanas. Su madre tuvo que ser sacrificada en junio del año pasado. Atenciones no le faltan. Su orgulloso propietario, Juan Carlos Fernández, se desvive en cuidados en su granja de Salas. “Cada doce horas les damos un biberón. Tienen que estar así 50 días y luego ya consumen pienso. Son muy espabiladas y nacieron sin ningún problema”.

Carolina García / La Voz de Asturias

Estas hermanas son un caso excepcional. El primero en España con esta técnica. Hasta ahora, solo se había trabajado con ejemplares que conviven en las instalaciones del Serida, en Deva. Es la primera vez que la investigación se traslada a una explotación. Ha sido todo un éxito.

Son hermanas por parte de madre. De hecho, nacieron en diferentes días (el 16 y el 19 de marzo) tras un embarazo de nueve meses. Y sus padres son dos toros, Kingly y Windbrook. Pertenecen a la ganadería Casa Venturo, uno de los exponentes del alto mérito genético que reúne el ganado lechero Holstein en Asturias y que cuenta en Salas con 110 ejemplares muy conocidos en los concursos de ganado.

Los ovarios de María fueron trasladados a las instalaciones de Gijón. Allí, los investigadores del área de genética y reproducción animal extrajeron ovocitos que se procesaron por separado y se fecundaron con semen de dos toros: Kingly (padre de Marylin) que proporcionó espermatozoides hembra (separados mediante técnicas de citometría de flujo), mientras que el segundo toro Windbrook (padre de Marguise) se utilizó sin separación de sexo.

El trabajo es fruto de los expertos del Serida que realizan, desde hace casi dos décadas de forma exclusivamente investigadora, una intensa actividad en el campo de las nuevas biotecnologías reproductivas. El equipo, dirigido por Enrique Gómez Piñeiro, lo integran otras siete personas -Marta Muñoz, Carmen Díez, Néstor Caamaño, Beatriz Trigal, Eva Correia, David Martín y Susana Carrocera–. Su técnica se puede aplicar a vacas de alto valor genético (por ejemplo por ser buenas productoras de leche, ser longevas o porque tienen una buena morfología) o especies en riesgo de extinción. Están a la vanguardia de muchas líneas de investigación. En sus instalaciones nació el primer ternero producido in vitro en España (fue en el año 1997), el primer animal nacido por OPU (a partir de un ejemplar ya fallecido), y también el primero a partir de un embrión vitrificado.

Marylin y Maguise son solo el primer eslabón de una cadena. En la ganadería Venturo esperan su turno dos nuevos hermanos que ampliarán la familia de La María , una ternera y un ternero. El macho nacerá en un par de días y la hembra está previsto que lo haga a principios de mayo.

El ternero será un probable candidato a semental en el centro de inseminación de Cenero, mientras que la hembra podrán desarrollar todo su mérito genético como sus hermanas. De momento no saben cómo se van a llamar. Lo que está claro es que empezarán por M. No en vano son hijos de la María .

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