Avances científicos que (casi) pasaron desapercibidos

Han pasado tantas cosas propias de una novela de ciencia ficción que uno se pregunta si la ciencia ficción empieza a resultar aburrida respecto a la realidad. Por ejemplo, en estos últimos diez años tuvo lugar el experimento global más importante, y costoso, de la historia de la humanidad: el inicio del Gran Colisionador de Hadrones. Localizamos a Higgs, entendiendo un poco mejor la estructura de la realidad, y también se creó antimateria. Concretamente se atraparon treinta y ocho átomos de antihidrógeno: un gramo de esta antimateria, si entrara en contacto con un gramo de materia, generaría la energía equivalente a la bomba de Hiroshima.

Jot DownAutor: Sergio Parra.

Hace veinte años ni siquiera habíamos detectado ningún planeta fuera del sistema solar. La madrugada del 6 de marzo de 2009 lanzamos al espacio un satélite artificial que orbita alrededor del Sol que busca planetas extrasolares, Kepler, y ya ha detectado 1705.

Tras analizarse el meteorito Murchison, descubrimos que en la roca había quince aminoácidos que se habían formado fuera de la Tierra. Ello otorga aún más validez a la teoría de la panspermia, pues algunos de estos aminoácidos todavía no se han encontrado en nuestro planeta. También nos empuja a preguntarnos de nuevo si hay vida allí afuera.

Reino Unido es el primer país del mundo donde será legal concebir a un ser humano a partir del ADN de tres personas, a fin de erradicar algunas enfermedades hereditarias. La técnica de modificación genética ha sido desarrollada por científicos de la inglesa Universidad de Newcastle, y el primer bebé con el ADN de dos mujeres y un hombre podría llegar al mundo en otoño de 2016. Incluso se ha creado ya esperma artificial.

En 2008 había mil millones de dispositivos de internet conectados a la red. En 2012 había más dispositivos móviles conectados a internet que habitantes en la Tierra. Son cifras inconcebibles si las comparamos con las de 1985, un año donde nadie tenía internet, y los teléfonos móviles eran un privilegio del que apenas disfrutaba un millón de personas. [...]

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