Científicos, a la caza de microorganismos en los Pirineos

Un equipo del CSIC determina que los lagos de Aigüestortes son más ricos genéticamente que las aguas superficiales de todos los océanos. El hallazgo permite saber qué ecosistemas deben ser conservados y cuáles pueden ser explotados. A la hora de planificar la ampliación de pistas de esquí, la biodiversidad de los lagos debería ser tenida en cuenta.

Los lagos de los Pirineos, en concreto los del Parc Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, son una caja de sorpresas. A pesar de los recortes presupuestarios un puñado de científicos sigue investigando diferentes aspectos de estos ecosistemas lacustres, desde el impacto de los contaminantes emitidos en áreas urbanas, industriales o agrícolas, que tras viajar centenares o miles de kilómetros caen en forma de precipitación en los Pirineos, o la biodiversidad que esconden sus aguas. Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), liderado por Emili O. Casamayor, director del Centro de Estudios Avanzados de Blanes, ha determinado que los lagos de Aigüestortes atesoran una riqueza genética superior a la de todos los océanos en sus aguas superficiales.

La Vanguardia. Autora: Rosa M. Bosch.

Casamayor subraya que se ha podido llegar a esta conclusión gracias a la creación de un sistema de biocomputación capaz de caracterizar y catalogar los ecosistemas microbianos a partir de la huella del ADN. “El problema que teníamos los ecólogos microbianos es que sólo se podía identificar el 1% del total de las especies; era necesario un cambio de concepto. Estudiamos bacterias mil veces más pequeñas que un milímetro: en este tamaño hay una gran riqueza genética pues llevan millones de años evolucionando y adaptándose al medio ambiente. Pero su morfología es muy limitada, en el microscopio no se distingue una especie de otra y no crecen en el laboratorio”, explica Casamayor. La herramienta diseñada por este equipo permite “a partir de las secuencias de ADN de cada uno de los microorganismos ponerle un valor numérico a la riqueza genética del conjunto a través de un sistema de biocomputación que combina la biología molecular y la bioinformática.” [...]

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