Colores para la lengua de Shakespeare

La sufridora de «la idea que no se iba de la cabeza» es la profesora Rosa de la Concha, socia de Ana Bustillo en una empresa que «busca hacer fácil lo difícil». El «truco» –de ahí el nombre en inglés de la empresa–, asociar un color distinto a cada sonido vocálico de la lengua de Shakespeare. Con la primera empresa dedicada a las Humanidades, La Nueva España continúa su recorrido por los negocios que salieron de la Universidad. Un sector en el que no sólo se habla de ciencia y tecnología. También de arte, y de creatividad. La puesta de largo de Colourtrick y de su nuevo método de enseñanza, «The colour of words» («El color de las palabras») se celebró ayer en la facultad de Filosofía y Letras. Arropadas por colegas, amigos y familiares, las nuevas empresarias mostraron ilusionadas el fruto de aquella servilleta de cafetería. «Algo que esperamos que nos dé trabajo hasta los 67», bromeó De la Concha. En su discurso la nueva decana de la Facultad, Cristina Valdés, defendió la importancia social de «las Letras y las Humanidades», también responsables de la transferencia de conocimiento «más allá de campos científicos o tecnológicos». La fundadoras de Colourtrick reconocieron que debían parte de su idea a una de las secciones estrella del campus asturiano de Humanidades: las jornadas de «entamadoras» («emprendedoras», en asturiano), donde De la Concha comenzó a pensar que aquel sueño de sonidos y colores podía ser una empresa. Un probable negocio. Alrededor de la poesía de Lord Cromer sobre la falta de concordancia entre los nombres de las letras en inglés y su sonido –«Sound and letters don´t agree», decía Cromer–, De la Concha mostró el funcionamiento de su sistema: asociar un color distinto a cada sonido vocálico. Un ejemplo: las palabras cuyo sonido vocálico coincide con el del color verde («green», en el que las dos vocales suenan como una «i» larga), se escriben de ese color. Y así sucesivamente hasta completar todos los sonidos vocálicos del inglés. Según la profesora titular de Filología Inglesa Benilde Graña, el uso del color es «atractivo desde el punto de vista del aprendizaje», al estar implicado en la percepción «desde edades muy tempranas». Época en la que, según De la Concha, deberían adquirirse los diferentes sonidos vocálicos a la hora de aprender un idioma. Embarcar a Ana Bustillo en el proyecto «The colour of words» fue cuestión de tiempo. Bustillo terminaba un curso de diseño gráfico, y De la Concha la urgía «a dar forma» a todo aquello que la profesora tenía en la cabeza. El siguiente paso fue ponerse en contacto con el Centro Municipal de Empresas del Ayuntamiento de Gijón. Su director gerente, Luis Antonio Díaz Gutiérrez, animó ayer a que más emprendedores sigan el camino de Bustillo y De la Concha, como fórmula para «regenerar el tejido productivo de la región». Su libro y su DVD están ya en varios centros de estudio. «Es una muestra de los valores que inculca la Universidad», afirmó el rector, Vicente Gotor: «Creatividad, innovación y servicio a la sociedad». Vía La Nueva España. Autor: Pablo Gallego
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