Conversaciones de física en el Santa Cristina: Ariella Cattai y Concha González-García

Concepción González-García y Ariella Cattai

Concepción González-García y Ariella Cattai. Foto: Jotdown.

[...] Concha es catedrática ICREA y profesora en la Universidad de Nueva York en Stony Brook, Ari dirige los estudios del CERN enfocados a la nueva generación de detectores de partículas. No se puede pedir mucho más a sus carreras profesionales. Y sin embargo, como veremos, ambas se han tropezado con el techo de cristal, ese insidioso mecanismo de ruptura de simetría, siempre en una dirección, siempre a favor de los mismos.

Hay otra simetría que no podemos dejar de mencionar. Concha es física teórica, Ari experimental, de alguna manera reflexiones complementarias en el espejo de la ciencia. Similares y a la vez opuestas, la frase con que concluyen la conversación lo dice todo. A ambas les pedimos que nos describan en una palabra cómo es su vellocino dorado, su olla de monedas al final del arco iris. Concha responde sin vacilar. Lo sencillo. Ari tampoco duda. Lo complejo. [...]

En una reciente entrevista, publicada en nuestro número cuatro Especial Rutas, la directora del CNIO, María Blasco nos hablaba del techo de cristal1 en la ciencia. Ariella, ¿cómo es posible que en el CERN los cuatro directores sean hombres y de los ocho directores de departamento solo haya una mujer, y en Recursos Humanos, además?

Ariella: Y además la directora en cuestión no es científica sino abogada. Es una pregunta difícil. Es evidente que menos del diez por ciento de las mujeres ocupa una posición de mando, se trata de una tradición. Y creo recordar que cuando estaba en la universidad la proporción de alumnos de ambos sexos era del cincuenta por ciento. La cuestión es que las mujeres normalmente llegamos —corregidme si me equivoco— a una cierta edad en la que tienes que decidir si quieres proseguir con tu carrera o tener hijos y todo lo que ello conlleva. La naturaleza tiende a preservar la especie, empuja a las mujeres a la maternidad y a situaciones entonces incompatibles con el trabajo que demanda la física.

Concha, tú trabajas en el ICREA (instituto de investigación catalán), en el Yang Institute for Theoretical Physcs de Stony Brook University, y en la Universidad de Barcelona. Todos los directores o rectores son hombres, ¿cuál es tu opinión sobre todo esto?

Concha: Hay varias razones por las que esto ocurre. Por una parte, sobre la mediana edad uno suele pasar por una crisis de identidad, un momento en el que tu carrera se tiene que redefinir. Muchas mujeres lo hacen a través de los hijos. Los hombres lo hacen a través de tareas de gestión. Con lo cual, ya hay una división de entrada que hace disminuir la estadística de mujeres en posiciones de influencia.

Ariella: No es algo que suceda solo en el entorno científico, de todas formas. [...]

El 4 de julio de 2012 fueron presentados por el CERN los resultados preliminares de los análisis conjuntos de los datos tomados por el LHC en 2011 y 2012 que anunciaban una nueva partícula que era «consistente con» el bosón de Higgs, cuarenta y ocho años después de que la propusiera de forma teórica Peter Higgs. Concha, ¿es normal que en física de partículas transcurran cincuenta años para corroborar experimentalmente una teoría?

Concha: Hombre, no… pero tampoco ha sido tan extraño. El neutrino tardó treinta años en ser descubierto.

Ariella: Esto se debe en parte a la enorme complejidad de los experimentos. Se necesitan al menos veinte años de desarrollo, un mínimo de diez para elaborarlos y otros diez para ponerlos en práctica y analizarlos.

Y desde que se postula la hipótesis teórica, ¿siguen los físicos teóricos ayudando a los experimentales en la demostración experimental de la misma?

Concha: Están los que se encuentran más en la frontera de conocimiento, más alejados del experimento que se va a realizar, hasta aquellos que están estudiando todo tipo de señales, ruidos de fondo, etc., que ayudan a encontrar y desarrollar métodos para estudiar estas señales de forma más clara.

J. J.: Hay un elemento que ha apuntado Ariella también. En algunos casos en física de partículas la teoría se adelanta tanto a la capacidad experimental, que tú llegas con una idea que requiere inventar algo que no existe para corroborarla. El caso del Higgs es un buen ejemplo: la idea del bosón de Higgs era muy poderosa, pero el acelerador para producirlo y los detectores para observarlo no existían.

Concha: En física de partículas ocurre esto con frecuencia. Primero el avance teórico y luego el encontrar la técnica experimental. [...]

Vía Jotdown. Autores: Ángel L. Fernández Recuero, Juan José Gómez Cadenas y Francesc Monrabal.

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