Cuando la calefacción está en las cloacas

Parte de los equipos que convierten el calor cloacal en calefacción para el palacio municipal de Fürth

Parte de los equipos que convierten el calor cloacal en calefacción para el palacio municipal de Fürth. Foto: Ricarda Hager – Municipalidad de Fürth.

Cada vez que el agua caliente usada en la cocina o en la ducha se va por el desagüe, con ella se van también cantidades sustanciales de energía. Aprovecharlas cuesta poco y solo requiere mecanismos simples de intercambio y transmisión de calor. Algunos ya lo están haciendo.

Edificios alemanes aprovechan el calor que circula por las cloacas para alimentar sus sistemas de climatización, tanto en invierno como en verano, sin consumir nueva energía.

Esa riqueza energética –que permite reducir el consumo de combustibles fósiles y las emisiones de gases que recalientan la atmósfera– fluye por las cloacas. Allí justamente la fue a buscar la municipalidad de la ciudad de Fürth, en el sudoriental estado alemán de Baviera.

Desde hace dos años, el gobierno de la ciudad utiliza el agua de las cloacas instaladas en la cercanía inmediata del palacio municipal para calentar el edificio durante el invierno alemán.

“En las tuberías cloacales de la vecindad circulan por lo menos 150 litros de agua por segundo, con una temperatura de entre 12 y 16 grados Celsius, suficiente para alimentar la calefacción del palacio municipal”, dice a Tierramérica la ingeniera a cargo de la administración de edificios en la ciudad bávara, Katrin Egyptiadis-Wendler.

“En el otoño boreal de 2010, en el marco de la ley alemana de promoción de energía renovable, cambiamos el antiguo sistema de calefacción e instalamos uno nuevo, a gas y muy eficiente, y un mecanismo de intercambio y transmisión del calor ganado de la cloaca”, explica Egyptiadis-Wendler.

Los requisitos indispensables para recuperar la energía de la cloaca son un volumen constante de agua fluyendo por las tuberías de por lo menos 15 litros por segundo y temperaturas no inferiores a 12 grados. “Es decir, el agua tiene que ser usada y no estar mezclada con lluvia, que es muy fría para nuestros propósitos”, agrega la técnica. [...]

Vía Periodismo Humano. Autor: Julio Godoy.

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