Demostrado: el espejo no miente

Un nuevo algoritmo puede calcular la edad de una persona con solo verle la cara.

Envejecer no es fácil, pero ocultarlo lo es aún menos. Por más que uno se machaque en el gimnasio, se torture a base de ensaladas anodinas y dilapide su fortuna en el cirujano plástico, el espejo sigue diciendo la verdad, y los demás siguen viéndola en nuestra cara. Resulta desesperante, la verdad. Jing-Dong Han y sus colegas del Laboratorio de Biología Computacional de Shanghai han descubierto por qué, y de paso han desarrollado un algoritmo de reconocimiento facial que adivina la edad de cualquier persona con menos margen de error del deseable y sin dejarse engañar por un lifting, ni por media docena de ellos.

El País.

Las máquinas pueden analizar cientos de parámetros geométricos de forma simultánea, pero Han y su equipo han determinado empíricamente que hay cuatro medidas de la estructura facial que resultan fatalmente delatoras. Tres de ellas crecen con la edad: la amplitud de la boca, la anchura de la nariz y la distancia entre la boca y la nariz. Y la cuarta mengua: la latitud entre las comisuras de los ojos. Seguro que los cirujanos intentarán algún día disimular estas magnitudes, pero de momento parecen demasiado ocupados tensando ojeras, apuntalando papadas e hinchando morros. Los resultados se presentan en Cell Research, una publicación científica del grupo Nature. [...]

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