Desmenuzando la Química del Fuego Valyrio de “Juego de Tronos”

Un dromón bizantino utiliza el fuego griego en plena batalla

Un dromón bizantino utiliza el fuego griego en plena batalla. Foto: J. A. Peñas.

La química del fuego griego, el secreto militar mejor guardado de la historia.

En el post anterior, os dejé un enlace al reportaje de SINC sobre la Química del Fuego Griego, en el que tuve la oportunidad de colaborar como experto en Química.

Al hilo de esta reseña tan interesante, me gustaría compartir con todos vosotros una información más completa sobre la Química que hay detrás de esta arma incendiaria, tratando de desmenuzar punto por punto cada una de las declaraciones que se recogen en el reportaje y en la infografía “Así ardía el arma más misteriosa del Imperio bizantino”, que lo acompaña, y en las que me basaré para escribir este post. Allá voy.

En primer lugar, ¿qué se necesita para iniciar un fuego? En general, para la obtención de fuego es necesaria la actuación simultánea de tres factores (de ahí que se hable de “triángulo de fuego”): (1) Combustible, la sustancia química que se oxida y arde, (2) Comburente, que proporciona el oxígeno necesario para que arda el combustible, y (3) Foco de ignición (normalmente en forma de calor), que proporciona la energía necesaria para que la reacción de combustión se inicie. Si falta alguno de ellos no se puede obtener fuego.

Veámoslo mejor de esta manera: Cuando un combustible se calienta, desprende vapores y gases que se combinan con el oxígeno del aire (comburente), los cuales en presencia de un foco de ignición (chispa o llama que proporciona la energía de activación) y al alcanzar la temperatura adecuada, arden, liberando gran cantidad de energía en forma de calor. Y ya está, ¡ya tenemos fuego!

Pero ojo, que si el calor desprendido no es suficiente para generar más vapores del material combustibles, el fuego se apaga. En caso contrario, el fuego se retroalimenta absorbiendo parte del calor que genera la reacción de combustión, de manera que el combustible sigue descomponiéndose, formando productos intermedios muy reactivos (radicales libres) y desprendiendo más vapores que se combinan con el oxígeno y se inflaman, verificándose una reacción en cadena que mantiene el fuego (“tetraedro del fuego”: combustible, comburente, foco de ignición y reacción en cadena). [...]

Vía La Química en el siglo XXI.

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