El bosque y el matorral ganan terreno en Picos

Ganado en Picos, donde la disminución de la actividad ganadera ha supuesto una alarmante pérdida de los prados de siega de montaña. Foto: La Voz de Asturias

Ganado en Picos, donde la disminución de la actividad ganadera ha supuesto una alarmante pérdida de los prados de siega de montaña. Foto: La Voz de Asturias

El bosque recupera su espacio en los Picos de Europa. Lo hace de forma natural, aunque tímidamente, y a consecuencia de los cambios en el uso del territorio, en el que la disminución de la actividad ganadera ha generado a su vez la paulatina desaparición de los prados de siega de montaña, de especial importancia biológica por su rica biodiversidad.

De todo ello deja constancia el nuevo mapa de la vegetación del parque nacional, una “herramienta fundamental para la gestión de los Picos de Europa y de sus recursos, que será también de gran utilidad para el desarrollo futuro de estudios acerca de la biodiversidad, la fauna o el cambio climático”.

Así valoraba ayer el biólogo Álvaro Bueno el alcance de este exhaustivo estudio de la flora del parque, en el que a lo largo de los últimos seis años han trabajado una treintena de especialistas coordinados por el Jardín Botánico Atlántico de Gijón, -del que es conservador-, y que ha permitido identificar más de 500 nuevos taxones vegetales.

Y es que, antes del inicio de los trabajos para la definición del mapa no se contaba con ningún catálogo previo que incluyera la totalidad del espacio protegido. De tal manera que, si al comienzo de los trabajos se partía de unos 1.486 taxones citados en el territorio, tras los trabajos llevados a cabo, el número total de taxones identificados en los Picos de Europa se acerca a los 1.900.

Una cifra que representa el 23,5% del número total de taxones de la flora vascular española, estimada en unos 7.500 taxones o especies.

Asimismo, el mapa de la vegetación ha permitido identificar 164 asociaciones vegetales diferenciadas y distribuidas en un total de 18.260 teselas o unidades homogéneas.

Entre ellas, destacan por su representación superficial las formaciones de matorral, que ocupan 20.900 hectáreas de terreno, seguidas en importancia por los bosques maduros, con 16.067 hectáreas, los complejos de vegetación rupícola, que suman 11.441 hectáreas o las formaciones herbáceas, con 10.300 hectáreas de terreno.

En la elaboración de este mapa de la vegetación, creado a escala 1:10.000, han participado además de los equipos botánicos de las universidades públicas de las tres comuninades que aportan terreno al parque, el Instituto de Urbanismo y Ordenación del Territorio (Indurot), que colaboró en el cartografiado temático de 34 hojas de cartografía nacional mediante las necesarias campañas de campo y fotointerpretación.

De momento, el mapa se ha presentado en formato digital, aunque está previsto su edición en papel para facilitar su distribución a centros de investigación y de enseñanza de toda España.

Vía La Voz de Asturias. Autora:

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