El centinela de la esclerosis

Jéssica Fernández Domínguez, en un despacho del CenJéssica Fernández Domínguez, en un despacho del Centro Médico de Asturias. Luisma Muriastro Médico de Asturias. Luisma Murias

Jéssica Fernández Domínguez, en un despacho del Centro Médico de Asturias. Luisma Murias

Un estudio coordinado por la neuróloga y responsable de la Unidad de Neurosonología y Hemodinámica cerebral del Centro Médico de Asturias, Jéssica Fernández, ha demostrado la eficacia de la ecografía como técnica de diagnóstico de enfermedades desmielinizantes, como la esclerosis múltiple. Los resultados de esta investigación indican que existe una diferencia en el diámetro del nervio óptico entre las personas que padecen esta enfermedad y aquéllas que están sanas.

Santiago Cid / La Nueva España

Las patologías desmielinizantes son un grupo de enfermedades caracterizadas por la destrucción de la mielina. Entre ellas, la más conocida y más común es la esclerosis múltiple, una dolencia que afecta principalmente a gente joven, de entre 20 y 40 años. En España se calcula que la padecen 120 de cada 100.000 habitantes, 120 personas padecen esta enfermedad.

Habitualmente, la esclerosis cursa en brotes, en períodos en los que se presentan alteraciones neurológicas, con recuperación posterior. Sin embargo, en ocasiones los síntomas pasan inadvertidos tanto para el paciente como para su médico. Aunque aún no existe cura para esta enfermedad, en la actualidad se dispone de abundantes tratamientos dirigidos a modificar su evolución. Se prevé que en los próximos años el tratamiento de la esclerosis experimente grandes avances y se disponga de múltiples estrategias que deberán ser adaptadas a las circunstancias de cada paciente.

«El nervio óptico es accesible para el estudio, y en los últimos años el uso de la tomografía por coherencia óptica para el estudio de daño en dicho nervio entre los pacientes con esclerosis múltiple ha cobrado cierto auge», señala la doctora Fernández. «Esta técnica ha demostrado que es útil para valorar la existencia de atrofia del nervio óptico en pacientes con esta enfermedad, incluso en aquéllos en los que nunca ha dado síntomas de afectación», precisa la neuróloga.

El objetivo de los autores de esta investigación -Jéssica Fernández, Raquel García y Valentín Mateos- se centraba en valorar si existen diferencias en el diámetro del nervio óptico entre un grupo de pacientes con esclerosis y otro grupo de voluntarios completamente sanos. Se pretendía, de este modo, «diagnosticar por este método la existencia de una atrofia del nervio óptico». Para ello, los especialistas compararon las medidas del diámetro de este nervio entre ambos grupos y recogieron si habían presentado clínica de neuritis óptica en algún momento de su vida.

Al comprobar los resultados, se encontraron con una diferencia significativa en el diámetro del nervio óptico entre los voluntarios sanos y los enfermos. En estos últimos, el grosor está disminuido, lo que se traduce en la existencia de una atrofia de nervio óptico. Asimismo, la técnica mostró que la diferencia está presente tanto en los pacientes que habían presentado clínica de neuritis óptica en algún momento de su vida, como en los que no.

Por otro lado, el estudio puso de relieve que el uso de la ecografía para valorar el nervio óptico se mostró como «altamente sensible y específica para el diagnóstico de esa atrofia óptica». Esta técnica presenta numerosas ventajas frente a otras, como la tomografía por coherencia óptica. Entre ellas destacan «la rapidez al realizarla y su menor coste». «Podría acabar siendo una técnica que podemos utilizar en el futuro para el diagnóstico o seguimiento de estas enfermedades», señala Jéssica Fernández.

En cuanto a los efectos prácticos de la investigación, la neuróloga del Centro Médico indica que se trata de un «estudio piloto», por lo que «resulta arriesgado hacer una prospección de su potencial en el futuro». Admite, eso sí, que sí ha servido para «confirmar que la esclerosis múltiple es una enfermedad que tiene una actividad silente», no conocida por el paciente y por el especialista, «en la que se atrofia el nervio óptico, sin que apreciemos síntomas ni cambios clínicos reseñables». Asimismo, han comprobado que los resultados son «superponibles a otras técnicas más costosas y que no están disponibles en todos los hospitales».

Los autores de la investigación han sido galardonado con uno de los premios otorgados en el último congreso de la Sociedad Europea de Neurosonología y Hemodinámica Cerebral. El estudio ha sido publicado en «Revista de Neurología». Especialistas de diversos centros nacionales han contactado con os neurólogos asturianos para solicitar información. Próximamente dará comienzo una nueva fase de colaboración con uno de los grandes hospitales de la red pública de Madrid. «Intentaremos demostrar que el uso de la ecografía es tan útil como el de la tomografía por coherencia óptica», señala Fernández, quien espera poder iniciar en los próximos meses el reclutamiento de pacientes para esta investigación.

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