El poder de la mente

Desde la primera fila un hombre sentado en una silla de ruedas pregunta al experto por la sensibilidad, por lo que siente un paciente que es capaz de mover con la mente un objeto. ¿En qué está pensando? ¿Tiene algún reflejo físico su pensamiento? ¿Lo acompaña con la mirada? El especialista le responde que los colaboradores no saben muy bien qué hacen para mover un objeto, sólo son capaces de explicar que al principio piensan en ello de forma consciente y después ya les sale solo, casi de forma automática. El trabajo del experto representa para el hombre en silla de ruedas la esperanza de la movilidad.

Esta conversación la mantuvieron ayer en Oviedo José Millán, un español que lidera un proyecto con un equipo de 20 investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), uno de las más prestigiosas de Europa, donde han creado un programa que conecta el cerebro a máquinas y ordenadores para manejarlos con el pensamiento, con un asistente a la jornada TIC y Neurociencia , organizada por la Cátedra de Inteligencia Analítica, que dirige el matemático Santos González.

Los avances Millán comentó desde Lausana, a través de una videoconferencia, experiencias tan espectaculares como un hombre con una parálisis sorteando obstáculos con una silla de ruedas impulsada por la mente, personas escribiendo con una mano en la que apenas tienen movilidad o enfermos moviendo desde la cama un robot con ruedas, webcam y micrófonos que le permiten estar conectado con el resto de su familia a través de la casa.

Millán trata de reemplazar las funciones motoras a través de las señales cerebrales, utilizando dispositivos robóticos. Para conseguirlo se pueden implantar electrodos en el cerebro, pero el grupo del investigador español se ha decantado por la medición externa, mediante encefalogramas, al ser un método no invasivo.

La persona sometida a esta técnica aprenderá a modular su actividad cerebral e irá mejorando el rendimiento del dispositivo, que a su vez también profundizará en la mejora de sus funciones. El entendimiento entre el hombre, su mente, y la máquina es fundamental.

Gracias a este método ya se desplazan sillas de ruedas, se activan sistemas de navegación o se mueven brazos artificiales. Incluso lograron que un paciente que estaba a 100 kilómetros utilizara un dispositivo en su laboratorio. Ahora el desafío para el equipo de Millán es mejorar la precisión y sortear obstáculos tan importantes como la concentración. El hombre no puede mantener un gran nivel de concentración durante muchos minutos, eso supone una traba para la movilidad y para el uso de elementos como la silla de ruedas.

Esto es el futuro. Pero el presente parece ya casi ciencia ficción. Hombres que logran con el poder de la mente vencer las barreras de su propio cuerpo.

Vía La Voz de Asturias. Autor:

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