Gijón, con grado académico

[...] Desde hace tres décadas y en muy diversos aspectos de la Ciencia o las Humanidades, una treintena de trabajos desarrollados en el ámbito universitario tiene a la ciudad de Gijón como referente. El más reciente es del historiador Héctor Blanco, que el próximo viernes defenderá en el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo su tesis doctoral sobre «La labor arquitectónica de los maestros de obras en Asturias: los casos de Gijón y Oviedo (1841-1932)». Pero el suyo no es el único trabajo que aborda la transformación social de la villa.

A principios de los años ochenta, el catedrático Moisés Llordén presentaba su tesis sobre «Promoción inmobiliaria y morfología urbana de Gijón», que fue publicada parcialmente en 1994. Antes Florentina Álvarez Márquez leía su estudio sobre los copédopos planctónicos de la zona costera de Gijón, que analiza las variaciones de 52 especies marinas, principalmente crustáceos, durante el período 1974-1975.

C. Jiménez / La Nueva España

Otro de los doctores con significación gijonesa es Carlos Pérez Manrique, quien, en el año 1983, completaría la lectura de su tesis sobre «Aplicación de cadenas de Markov de primer y segundo orden a la precipitación y sequía en Gijón y San Sebastián». Después llegaría el trabajo del catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Oviedo, Ramón Alvargonzález, quien publicaba en 1985 la tesis acerca del puerto de Gijón, donde repasaba su «funcionalidad, estructura y morfología como espacio industrial litoral», que había presentado ante el tribunal el año anterior para hacerse con el título.

El doctorado es un grado académico universitario de posgrado. En el espacio europeo de Educación Superior y en la mayoría de los países occidentales, requiere la superación previa del título de máster. Tradicionalmente, la concesión de un doctorado implica el reconocimiento de la persona candidata como igual por parte de la facultad de la universidad en la cual ha estudiado. Quien obtiene este grado es llamado doctor o doctora. En el proceso de desarrollo de la investigación se les conoce como doctorandos.

La contaminación ambiental en el área urbana de Gijón, el espacio social de la ciudad o el comercio hispanoamericano con Gijón, Santander y Pasajes como puertos de referencia fueron también algunas de las temáticas que se abordaron en las investigaciones desarrolladas por José Manuel Blanco Fernández, Berta López Fernández e Isabel Miguel López. Cuando arrancaba la década de los noventa, Manuel Ángel Sendín García convertía en motivo de su tesis las transformaciones del paisaje urbano de Gijón entre 1834 y 1988.

Las variaciones del nivel medio del mar en el puerto de Gijón, las patologías digestivas en el área sanitaria que abarca el municipio, los suicidios en el partido judicial de Gijón o las aportaciones a la historia de la villa de Gijón fueron las temáticas elegidas para las tesis presentadas en años sucesivos. La salud mental, la presencia de partículas contaminantes en la zona industrial del concejo o la gestión de los recursos hídricos se añaden al listado de trabajos académicos sobre Gijón, con el anecdótico apunte de la presentación de la tesis, en 1999, sobre «Sistemas de información geográfica en zonas portuarias. Experiencia en el puerto de Gijón», que firmaba quien años después se pondría al frente de la gestión de este equipamiento, José Luis Díaz Rato, que fue director del puerto entre 2000 y 2011. Las transformaciones sociales del Gijón ilustrado y sus conexiones con Francia fueron el motivo de la tesis presentada el año pasado por Pedro de Diego González. La última antes de la que esta semana leerá Héctor Blanco con Gijón como argumento.

No son muchas. Las tesis doctorales que tienen a la ciudad de Gijón como protagonista principal no llegan a la treintena. Se entiende como tesis doctoral un estudio -que sea original y, desde luego, exhaustivo- sobre un tema concreto, en este caso referente a algún aspecto de la ciudad de Gijón, y que da acceso al grado de doctor.

El doctorando, tras muchos años de trabajo y con la tutoría de un director de tesis, debe seguir un intrincado proceso burocrático que termina con un acto de defensa pública de la tesis. Si la calificación es positiva el doctorando se convierte en doctor, el último y preeminente título académico que concede una Universidad.

El viernes día 1 de febrero (doce horas, salón de grados del departamento de Historia del Arte y Musicología, edificio principal del campus del Milán), el historiador Héctor Blanco González (Mieres del Camino, 1970) defenderá su tesis doctoral de título «La labor arquitectónica de los maestros de obras en Asturias: los casos de Gijón y Oviedo (1841-1932)». Héctor Blanco ha llevado a cabo la identificación y el análisis de la actividad de casi una veintena de maestros de obras que desarrollaron, en ese período, una destacada actividad en Gijón y en Oviedo. Tanto en lo que respecta a obras públicas como privadas, y además caracterizada por una gran profesionalidad y corrección y, en no pocos casos, por resultados brillantes.

El análisis de este legado arquitectónico confirma que los maestros de obras contemporáneos fueron unos tracistas cualificados y capaces, y que resulta preciso tener en cuenta su labor dentro de la historia de la arquitectura gijonesa contemporánea.

Con ese fausto motivo -el contar con un nuevo doctor- relacionamos todas aquellas tesis doctorales donde Gijón está presente de forma muy principal, la de Héctor Blanco la última. Naturalmente hay muchas más, hay multitud de tesis donde Gijón aparece de manera más tangencial y que, por razones obvias de espacio, no mencionamos aquí.

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