"Hallamos un gen que podría mejorar la adaptación climática de las plantas"

Mónica Meijón, en el centro de La Mata. Sara Arias

Mónica Meijón, en el centro de La Mata. Sara Arias

La asturiana Mónica Meijón forma parte del equipo del Gregor Mendel Institute of Molecular Plant Biology de Viena que ha descubierto un nuevo e importante gen que trabaja en el desarrollo de las raíces de las plantas y que abre nuevas posibilidades para adaptar éstas al cambio climático. Mónica Meijón -investigadora y licenciada en Biología y Bioquímica por la Universidad de Oviedo- hizo en Austria su postdoctorado en este trabajo dirigido por el doctor Wolfgang Busch y ahora trabaja en el centro del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) en La Mata (Grado).

Sara Arias / La Nueva España

-¿De qué trata la investigación que ha llevado a cabo en Austria?
-Tratamos de identificar nuevos genes en el desarrollo radicular de las plantas. La idea era utilizar una técnica nueva, Genome Wide Association Studies (GWAS), que hasta la fecha se utilizaba principalmente para identificar genes implicados en enfermedades de humanos. El gen que descubrimos se denominó KUK, kurz und klein, corto y pequeño, en alemán.

-¿En qué se basa la técnica GWA?
-En la variación natural, es decir, en la Naturaleza hay plantas de la misma especie que son más altas, más pequeñas, que crecen más rápido o florecen antes. Lo único que varía son los alelos. Así que se estudia toda esa variación con esta técnica, en función del carácter que quieras conocer. En mi caso buscaba que tuviesen la raíz más larga. Con toda la información genética que tienes la cruzas con la variación observada en el microscopio y al final se aplica un método matemático algorítmico.

-¿Para qué sirve la identificación del gen KUK?
-A día de hoy no sirve para más que para crear conocimiento, pero algún día se empleará en algo útil.

-¿Con qué plantas trabajaron?
-Con 201 ecotipos de la Arabidopsis thaliana procedentes de diferentes partes del mundo. Es una pequeña planta que se emplea como especie modelo en estudios de genómica y fisiología vegetal dado su fácil manejo, porque es pequeña, tiene un ciclo de vida corto, produce semillas en tres meses y es una especie con el genoma secuenciado.

-¿Cuál es la importancia de este descubrimiento?
-La importancia es la identificación de un nuevo gen en el desarrollo radicular de las plantas y la validación de la técnica GWAS para la identificación de nuevos genes implicados en procesos con plantas. Es la primera vez que se identifica un gen nuevo en plantas con esta metodología.

-Esta investigación tiene relación con el cambio climático.
-La raíz es muy importante para la capacidad adaptativa de las plantas, porque identifica si hay sequía o los niveles salinos. Una raíz potente le va a dar más garantías de supervivencia en condiciones adversas. Permitiría seleccionar la planta adecuada para las distintas condiciones climáticas.

-¿Es posible crear plantas transgénicas a partir de este gen?
-A día de hoy hay que prepararse para selección de las mejores plantas para condiciones cambiantes, más que hablar de plantas transgénicas que es algo muy polémico. La idea es que el conocimiento de este gen podría mejorar la adaptación climática y ampliar el conocimiento de cómo se adaptan a condiciones cambiantes. A la ciencia le interesa conocer cómo lo hacen para seleccionar las mejores

-¿A qué se dedica ahora?
-Ahora estoy en el tema forestal y de algún modo sigo conectada con lo que hacía porque trabajo en la variación natural de pino pinaster, el del Norte de España. Tiene como característica principal el crecimiento policíclico, es decir, varios períodos de crecimiento en el mismo año, en vez de uno que es lo normal. Y eso se da en algunas procedencias más que en otras, cambia si el árbol es francés, gallego o de Almería. Así que tratamos de identificar qué gen o genes están implicados en que unos crezcan más y otros menos.

-Algo parecido a su post-doctorado?
-Sí. Además, me gustaría seguir colaborando a través del desarrollo radicular y el enraizamiento del pino. Podría facilitar en el futuro mejorar la capacidad de enraizamiento de los árboles.

-¿Hubiera sido posible en España una investigación como la que llevó a cabo en Viena?
-En algún centro de élite en su momento sí. A día de hoy ni siquiera ahí. Hay muchísimos problemas de financiación, pese a que hay gente muy buena con ganas de trabajar, pero hoy en España es muy complicado.

-¿Volvería a emigrar?
-Sí. De momento tengo contrato por dos años pero no podría estar aquí sin hacer nada.

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