Innovación aplicada a las redes de transporte inteligentes

La red de transporte europea se enfrenta a nuevos retos, sobre todo si se tiene en cuenta que, según previsiones, su tráfico se duplicará para 2030. Este aumento provocará efectos en cascada sobre la seguridad y el medio ambiente.

Los fondos europeos contribuyen a que cada país aproveche la investigación y la innovación para crear una red de transporte europea más segura, menos contaminante y más inteligente. Por ejemplo, desde el proyecto MARKET-UP («Transport Research Market Uptake») se estudiaron formas de impulsar la comercialización de tecnologías y progresos científicos nuevos.

En él se analizó la manera idónea de que empresas y organizaciones de pequeño tamaño accedan a financiación científica. Su objetivo fue fomentar la comercialización de productos, procesos, materiales y servicios nuevos que favorezcan la competitividad europea.

MARKET-UP reunió a organizaciones científicas, industriales y de innovación de Portugal, Bélgica, Italia, Eslovaquia y Hungría para realizar un análisis exhaustivo de la situación vigente en cuanto a la financiación disponible para investigaciones sobre el transporte.

La coordinadora de MARKET-UP, Daniela Carvalho del TIS – Consultores em Transportes Inovação e Sistemas (Portugal), afirmó que el análisis detallado realizado por los socios del proyecto permite apreciar el modo en que la financiación científica impulsa la innovación en materia de transporte.

El equipo al cargo del proyecto identificó agentes interesados y fuentes de financiación en todos los países de la Unión Europea. Analizó además los medios de transporte más importantes del continente, como el aéreo, por carretera, ferroviario y por vías navegables, y descubrió que los países escandinavos, los Estados miembros del norte, Francia e Italia lideran la investigación y el desarrollo tecnológico en el campo del transporte.

Además estudió cuatro casos prácticos que sirvieron para dilucidar cuáles son los componentes que contribuyen a que las políticas destinadas a estimular la innovación en materia de transporte triunfen o fallen, estudios que además aportan información sobre qué fomenta o frena la adopción de tecnologías de transporte innovadoras.

Los socios indicaron que la inversión que el sector privado europeo destina a investigación, desarrollo e innovación en materia de transporte supone el 90 % de la inversión media total, una cifra que da cuenta de la buena condición de esta actividad y que pone de manifiesto que las empresas europeas invierten mucho más que sus competidores no europeos.

Sin duda la financiación europea desempeña una labor importante a la hora de crear competencias en este tipo de investigación en toda Europa, pero los programas nacionales resultan clave a la hora de alcanzar un gran desarrollo científico.

El equipo además aportó datos que revelan la existencia de una laguna de financiación en la fase intermedia del proceso de innovación, fase ésta que cubre el espacio que existe entre la investigación básica y la comercialización de un producto. Se trata de una deficiencia a la que los responsables políticos han de poner solución.

En palabras de la Sra. Carvalho: «También descubrimos que la mayoría de los países carecen de información estructurada sobre la financiación de la ciencia dedicada al transporte, un aspecto que precisa de mejoras. El proyecto logró llamar la atención sobre la importancia de los instrumentos de financiación científica a la hora de incentivar la comercialización de los resultados científicos dedicados al transporte».

Este conocimiento de los retos a solucionar condicionará de forma trascendental la inversión y la innovación científica que se realicen en lo sucesivo. Las políticas basadas en datos deben fomentar la participación de pequeñas empresas y organizaciones, que a menudo no cuentan con capacidad suficiente como para participar de manera plena en los procesos de investigación y desarrollo que sí acometen sus competidores de mayor tamaño, añadió.

El aprovechamiento del potencial en I+D en materia de transporte que poseen las empresas y organizaciones pequeñas contribuirá a activar la innovación y mejorará la competitividad.

Además es necesario destinar un mayor esfuerzo a orientar la inversión en I+D hacia el logro de una red de transporte europea inteligente, integrada y respetuosa con el medio ambiente. [...]

Vía CORDIS.

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