La ciencia avanza en busca de Robocop

De Cózar (derecha) recibe el premio de bioética de la Junta.

De Cózar (derecha) recibe el premio de bioética de la Junta. Foto: P. Lorenzana

Si el combate se celebrase en un ring, en una esquina estarían los transhumanistas, los que piensan que el ser humano es una chapuza y que hay que hacer cualquier cosa por mejorarlo, y conseguir el homo sapiens 2.0 y en el lado contrario los religiosos, los que todo lo cuestionan apelando a la dignidad humana. Lo que está en juego son los límites éticos de la nanotecnología aplicada a la biomedicina, es decir, de la ciencia aplicada a la atención sanitaria. Ese es el campo de investigación en el que se mueve como pez en el agua José Manuel de Cózar Escalante, filósofo ceutí que ayer recibió el premio Junta General del Principado-Sociedad Internacional Bioética (Sibi) 2010, por un trabajo titulado Nanotecnología, salud y bioética. (Entre la esperanza y el riesgo) .

De Cózar parte de la base de que es necesario investigar y utilizar todas las armas al alcance del hombre para “combatir la enfermedad y el sufrimiento”, pero comprende que deben existir límites. Sin embargo, defiende que no es posible legislarlo todo como tampoco lo es dejarlo a la “libre voluntad de las personas bienintencionadas”. Sobre todo, rechaza “el autoritarismo de los expertos” que deslegitiman el debate social porque consideran que el resto de los individuos no saben tanto como ellos y, por tanto, no tienen derecho a opinar.

Por eso, el filósofo ceutí no llega a una conclusión cerrada. Su aportación es que hay que instruir a la sociedad para debatir los límites de la aplicación de los resultados de la nanotecnología, de los cultivos de tejidos, de la creación de órganos, de las nuevas técnicas de diagnósticos tempranos de los tumores…. Porque lo que considera justo sería “alumbrar un mundo más humano a escala planetaria”.

Los temas que encienden este debate, según De Cózar, son los riesgos que tienen estas técnicas para “la salud, la privacidad y la seguridad”, así como los usos militares que se puede hacer de las investigaciones, como por ejemplo “los soldados modificados”. También habla de la limitación a elegir libremente y la modificación del concepto de salud y de enfermedad, además de las implicaciones que puede tener para “la dignidad y la integridad humana”. Otros dos aspectos en juego son “las consecuencias negativas para las instituciones sociales” y, sobre todo, “la injusticia social, la división entre los mejorados y los no mejorados”.

Dice este filósofo que se puede abrir la brecha entre dos mundos, el mundo con acceso a la nanotecnología y aquel que no puede ni siquiera acceder a las vacunas para combatir enfermedades ya superadas en occidente.

Puede llegar un momento en el que haya “dificultades para distinguir lo terapéutico y lo no terapéutico y presiones para conseguir mejoras”. Estos son aspectos que aparecen en el trabajo de José Manuel de Cózar como “problemas bioéticos de la nanomedicina”, que son las técnica de la nanotecnología a la nanomedicina.

Entre las nuevas preocupaciones surgidas como consecuencia de los últimos avances señala los cambios en las relaciones médico-paciente y del paciente con el sistema sanitario, porque la información modificará el comportamiento y la demanda.

Vía La Voz de Asturias Autor/a: S.D.M.

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