La ciencia que soñó Mandela

El líder político inspiró un objetivo: lograr que cada año haya 5.000 nuevos científicos e ingenieros africanos.

Durante el apartheid, los negros de Sudáfrica no pudieron tener la misma formación que los blancos y se impedía que un negro estudiase matemáticas o físicas en la universidad. En una de sus citas más recordadas, Nelson Mandela dijo que “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Al llegar al poder, el líder lo puso en práctica impulsando un programa para modernizar la ciencia de su país y facilitar el acceso a la educación universitaria y la investigación científica a la población negra, que supone el 80% del país.

Mandela ideó y dio nombre a una nueva red de centros de ciencia e innovación en África cuyo objetivo es generar 5.000 científicos e ingenieros de talla internacional cada año. Hoy Sudáfrica es la primera potencia científica de África y el Instituto Africano de Ciencia y Tecnología que inspiró Mandela opera en Sudáfrica, Nigeria, Tanzania, Burkina Faso y Mali, según la web de la institución. Pero casi 20 años después de la llegada de la democracia y el fin del apartheid, la ciencia del país sigue siendo predominantemente blanca y mayor de 50 años, lo que refleja la dificultad de la población joven, negra y económicamente más desfavorecida para cumplir el sueño de Mandela. Por ejemplo, en 2004, sólo había tres astrónomos negros en todo el país. En la universidad, las tasas de licenciatura entre los negros siguen siendo muy inferiores a las de los blancos y, en términos globales, el Gobierno no ha conseguido alcanzar los objetivos de inversión en I+D fijados tras la salida de Mandela del poder.

“La creación de los institutos [Mandela] representa una nueva fase en la continua lucha de África por conseguir la libertad económica.”, ha resaltado Calestous Juma, experto en innovación y desarrollo de la Escuela Kennedy de Harvard, en un reciente artículo en NewScientist. Sin embargo, las aportaciones de África a la ciencia y la tecnología mundial son aún “marginales”, lamenta.

El reto de futuro no es solo integrar a la población negra en el sistema de ciencia sino superar la desconexión entre las universidades que forman profesionales y los institutos públicos donde se hace gran parte de la investigación científica. Hay que crear también una masa crítica de mentes científicas entre la población infantil. Para ello, Mandela también dejó guías maestras al decir que “la imagen más clara del alma de una sociedad es su forma de tratar a los niños”.[...]

Vía Materia.

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