La muralla del Castillo de Gauzón se erigió en el siglo IX

Iván Muñiz, codirector, junto con Alejandro García, conversa con la concejala de Hacienda y Patrimonio, Yasmina Triguero / MARIETA

Iván Muñiz, codirector, junto con Alejandro García, conversa con la concejala de Hacienda y Patrimonio, Yasmina Triguero / MARIETA

Las pruebas de Carbono 14 han confirmado que el muro que protegía el antiguo Castillo de Gauzón, en lo alto del Peñón de Raíces, fue construido a finales del siglo VIII-principios del IX, en pleno auge del Reino Astur. Y no era una muralla cualquiera. Construida a base de piedra y mortero de cal y con una anchura que oscilaba entre los 2,5 y los 3,2 metros, «es la muralla de mayor envergadura de la época de la que se tiene constancia en Asturias», manifestó Iván Muñiz, codirector, junto con Alejandro García, del equipo de arqueólogos que hace cinco años comenzó a desvelar los secretos que oculta el Peñón de Raíces.

J. F. G. / El Comercio

La sexta campaña comienza mañana con un doble objetivo: excavar, para seguir dando respuestas a las muchas preguntas que plantea el alto medievo asturiano, y consolidar lo que ya ha salido a la luz, con el fin de dejarlo todo dispuesto para una futura musealización de la zona. Los trabajos se prolongarán durante cinco meses, a cargo de un equipo de diez personas (cinco arqueólogos y cinco operarios).

El presupuesto, 133.000 euros, absorbe toda la partida municipal destinada a inversión. Según explicó la concejala de Patrimonio y Hacienda, Yasmina Triguero, «ese dinero sólo se puede destinar a inversiones con carácter patrimonial, y la importancia del enclave y de los descubrimientos justifica que se destine al Peñón de Raíces».

Hay que retroceder otros cien años en el tiempo, hasta finales del siglo VII-principios del VIII, para alcanzar los orígenes del Castillo de Gauzón. La posterior construcción de las murallas «ratifica que era un símbolo de poder y ostentación asociado a los reyes Astures y que a mediados del siglo IX, estaba a pleno ocupación», manifestó Iván Muñiz. El enclave dominaba los accesos a la ría de Avilés y las rutas de navegación costera, y advertía a posibles hordas hostiles que en el caso de desembarcar, se les iba a presentar batalla.

Entonces reinaba Alfonso II El Casto, «que posiblemente visitaba con frecuencia el enclave», añadió Muñiz. La zona regia se situaba en lo alto del peñón, y estaba claramente separada del asentamiento, mucho más modesto, situado un poco más abajo, cuyos restos también son objeto de investigación. Quién vivía allí aún no está claro. «Podía ser personal al servicio de la nobleza o los propios obreros que levantaron la muralla», puntualiza García.

De la muralla perimetral, que protegía una superficie de unos 1.500 metros cuadrados, queda un tramo de unos diez metros de longitud, que se recrecerá en altura «hasta donde se pueda», utilizando la piedra original que todavía queda allí.

La sexta campaña de excavaciones arqueológicas intentar desenterrar nuevos tramos y ahondará en las dependencias regias, una estancia con baño y firme de mosaico. «El objetivo es que el visitante pueda hacerse una idea de cómo era el Castillo de Gauzón», concluyó Muñiz.

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