La preservación de las hembras de gran tamaño, fundamental para la supervivencia del bacalao del Atlántico

Bacalao

Bacalao. Foto: Shutterstock.

El bacalao fue antiguamente uno de los alimentos principales en muchos países europeos; tal era su importancia que algunas naciones llegaron incluso a entrar en guerra a causa de este importante recurso. Sin embargo, su popularidad ha supuesto que sea objeto de sobreexplotación en algunas zonas, dando lugar a una escasez de ejemplares de mayor edad y de gran tamaño, lo que a su vez ha provocado que se haya adelantado la edad de madurez sexual de esta especie. Según investigaciones realizadas en la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, esta situación ha provocado un cambio serio en las poblaciones de bacalao que podría afectar gravemente a la salud de la especie, a su envejecimiento fisiológico y a su capacidad reproductiva.

Si en alguna ocasión ha comido pescado con patatas fritas en el Reino Unido, es muy probable que haya comido bacalao del Atlántico. El bacalao ha sido tan popular en la dieta de este país que William Pitt el Viejo se refirió a él como «el oro británico». En Portugal se dice que hay más de mil recetas de bacalao seco y salado, el conocido como «bacalhau», y en algunas zonas se consume como parte de la comida tradicional de Navidad, es decir, un plato para las ocasiones especiales. De hecho, el bacalao se consume casi en toda Europa y en los países del Atlántico y cada cultura tiene su propia historia especial en torno a este pescado. La importancia de esta especie motivó a un grupo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo a colaborar con la Universidad de Ciencias Agrícolas de Suecia para estudiar la salud y el envejecimiento de los ejemplares machos y hembras.

«Medimos diversos aspectos del estrés oxidativo, una condición de las células que puede causar daños irreparables, la capacidad antioxidante, que protege contra el estrés oxidativo, y la longitud de los telómeros», explica la investigadora y bióloga marina Helen Nilsson Sköld. [...]

Vía CORDIS.

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