La protección del diseño industrial: una herramienta para liderar

Seamos claros, a todos nos gustaría contar con mecanismos jurídicos que nos protegieran del seguidismo de nuestros competidores. Tanto a los que estamos en el ámbito de los servicios como a los que estáis en el sector industrial, todos pensamos que sería fantástico contar con medios coactivos que complementaran a los puramente estratégicos, comerciales, logísticos o de diseño habitualmente empleados para diferenciarnos de nuestros más directos rivales en el mercado.

Sin embargo, nuestro ordenamiento jurídico no nos lo pone fácil. Así, la Constitución Española hace gravitar todo nuestro sistema económico sobre el principio de libertad de empresa y, por lo tanto, sobre libertad de competencia y, por otro lado, la Ley de Competencia Desleal establece que la imitación de prestaciones e iniciativas empresariales o profesionales ajenas es libre. Es decir, nuestros competidores son libres para seguir nuestras propuestas (un eufemismo como otro cualquiera para decir que tienen libertad para “copiar” nuestros productos).

¿Eso es siempre así? Evidentemente no es siempre así y la propia Ley de Competencia Desleal establece determinadas limitaciones al seguimiento servil de unas empresas a otras, limitaciones que obedecen al deseo del legislador de evitar que el principio de libertad de empresa pueda verse falseado por prácticas desleales.

La ya mencionada Ley especifica que la imitación de prestaciones e iniciativas empresariales es libre “salvo que estén amparadas por un derecho de exclusiva reconocido por la ley”. Uno de esos derechos nace de la protección de los diseños de nuestros productos. [...]

Vía Madri+d. Autor: Salvador Sánchez Quiles. Director de Clarke, Modet & Co. Alicante.

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