La Universidad de Málaga investigará sobre células madre con el HUCA

José Antonio Andrades, profesor de la Universidad de Málaga, explica los detalles del proyecto en una de sus recientes visitas a Asturias

José Antonio Andrades, profesor de la Universidad de Málaga, explica los detalles del proyecto en una de sus recientes visitas a Asturias. Foto: Luis Sevilla.

El equipo del profesor José Antonio Andrades ha desarrollado un modelo para regenerar tejidos cartilaginosos. Los ensayos de terapia celular logran un nivel de éxito del 84%.

Intercambiar conocimientos, experiencias, novedades y, por qué no, también células madre. Este es el planteamiento del profesor de Biología Celular de la Universidad de Málaga, José Antonio Andrades, que podría trabajar conjuntamente con el Principado, en concreto, con el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en un proyecto pionero sobre regeneración de cartílagos.

El equipo que dirige este especialista ha logrado desarrollar un modelo, de momento experimental, pero trasladable a un ensayo preclínico, para regenerar cartílagos dañados por la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones que, en España, padece el 15% de la población. La universidad malagueña y el Centro de Investigación Biomédica en Red en Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN) disponen desde febrero de una patente vinculada a esta investigación, considerada proyecto de excelencia. Cuentan para ello con una financiación de 200.000 euros que se distribuirá en tres años.

Sus promotores quieren establecer líneas de colaboración con otras comunidades autónomas. Asturias, donde Andrades tiene vinculaciones familiares, aparece como una opción sumamente interesante. «Es un proyecto que encaja perfectamente en la concepción de lo que debe ser el futuro HUCA en términos de investigación biomédica», explica este profesor, conocedor de la intención del hospital de convertir la ingeniería tisular en uno de sus puntales.

El Laboratorio de Bioingeniería y Regeneración Tisular (LABRET) de Málaga lleva tiempo estudiando cómo hacer que un cartílago dañado recupere su estructura y sus funciones. Los primeros trabajos se iniciaron hace dos años. En los mismos participan los hospitales Virgen del Rocío (Sevilla) y Costa del Sol (Marbella), a través de sus respectivos departamentos de Cirugía Ortopédica. El proyecto dispone, asimismo, con financiación pública, por medio del Fondo de Investigación Sanitaria (FIS), dependiente del Ministerio de Sanidad, y privada, a través de la Fundación BBVA.

En el plano internacional, el profesor Andrades cuenta con la colaboración de la Universidad de California Davis, a través del científico A. Hari Reddi, considerado toda una autoridad mundial en ingeniería tisular del cartílago, disciplina biomédica que se basa en la producción de tejido funcional, a través de técnicas de laboratorio, para regenerar otros tejidos u órganos dañados.

Estas son las cartas de presentación (algunas, ya que la lista es todavía más amplia) de una investigación que está transcurriendo de manera exitosa y obteniendo resultados esperanzadores. Los ensayos realizados en animales, centrados en el cartílago articular de la rodilla, han permitido regenerar el cartílago dañado en el 84% de los casos tratados.
En la recomposición del cartílago dañado se utilizan células madre adultas del propio animal, es decir, autólogas, con lo que se evitan procesos de rechazo inmunológico. Esas células se obtienen en el quirófano y se llevan al laboratorio, donde se las cultiva por unos días.

A continuación, las células madre se las introduce en un biomaterial, diseñado y fabricado por ingenieros de materiales del propio CIBER-BBN. El producto celular obtenido, e implantado en la rodilla dañada, permite la formación de nuevo cartílago funcional de forma natural en pocas semanas.

Eso hace que el tejido regenerado se integre plenamente en la zona afectada por la lesión, evitando posibles rechazos o, incluso, nuevas pérdidas de cartílago, según detalla el propio doctor Andrades.

Calidad de vida

La osteoartritis es una dolencia que reduce, y mucho, la calidad de vida. No es una enfermedad mortal ni grave, pero provoca serias limitaciones en los pacientes afectados. Además, cuando «da la cara» ya suele ser tarde, cuando ya casi no cabe tratamiento curativo. Se estima que dentro de 20 años habrá 10 millones de enfermos afectados de osteoartritis en España. Las lesiones de rodilla, provocadas por el desgaste de los cartílagos, irán a más. «Es la articulación del cuerpo que más peso soporta en nuestro día a día y es especialmente sensible a este tipo de trastornos», ejemplifica este biólogo.

Los pacientes más jóvenes suelen responder bien a las técnicas quirúrgicas actuales que pasan por realizar microperforaciones, que provocan una afloración de sangre cargada de células madre que reparan la lesión, o más comúnmente la mosaicoplastia, que utiliza pequeñas porciones de cartílago sano de las zonas vecinas a la lesión, o la aplicación directa de las células del cartílago (condrocitos). Sin embargo, los resultados que aportan actualmente este tipo de técnicas son variables y no siempre satisfactorios, siendo la formación de un cartílago deficiente (fibrocartílago) la respuesta más frecuente, por lo que tales alternativas quirúrgicas no resultan eficaces «a partir de los 50 años, el sector de la población más afectado, cuando la enfermedad ya suele tener carácter degenerativo y no tiene cura», abunda el profesor Andrades.

Vía El Comercio. Autora: Laura Fonseca.

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