Las mejores bromas ocultas en estudios científicos

Insultos cifrados al lector. Referencias a la anatomía femenina. Letras de Bob Dylan. Cuando la ciencia se desmelena, lo hace a escondidas.

Cuando uno lee un estudio científico, visualiza a los autores elevados en un rictus de severa seriedad académica, negociando cómo convertir en nuestro lenguaje la hasta ahora ignota realidad que llevan meses conquistando con un microscopio por machete. Es lo que tiene esgrimir la autoridad máxima en ciertos asuntos. Sin embargo, si Leonardo Da Vinci levantara la cabeza, igual la volvía a esconder, y no solo por los selfies de Jay-Z y Beyoncé frente a su Gioconda, sino por las bromas que, en determinadas ocasiones, preside el muy sesudo mundo académico. Y es que existen bromas dentro de la comunidad científica para todos los gustos.

El País. Autor: Rubén Romero Santos.

Las hay inocentes, casi infantiles, como la de un artículo sobre Paleontología que promulga la utilización de la técnica que responde al acrónimo de M.E.R.D.A. (adivinen qué traducción tiene al italiano); o la de un estudio chino que emplea el acrónimo C.U.N.T. (que en la lengua de Shakespeare tiene un signifcado que no deberíamos reproducir por aquí). En otros casos los chistes han alcanzado relevancia mundial y la categoría de tradición. De este último tipo de bromas comentamos a continuación algunos ejemplos. [...]

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