Las Ubiñas, Reserva de la Biosfera

Foto: El Comercio

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La Unesco elevó ayer el grado de reconocimiento del parque natural de Las Ubiñas-La Mesa, que ahora alcanza la categoría de Reserva de la Biosfera. Supone la sexta declarada en el Principado, que tiene un 32% de sus 10.602,57 kilómetros cuadrados con esta distinción. Prácticamente toda la Cordillera se encuentra ya con el sello de calidad internacional. El Comercio

La distinción al parque natural del que forman parte los concejos de Teverga, Quirós y Lena se lo dio ayer en París el Consejo Internacional de Coordinación del Programa Hombre y Biosfera (MaB), órgano perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El consejo acordó registrar 18 nuevos enclaves a un listado que suma ya 598 en 117 países.

El marchamo venía resistiéndosele a La Ubiñas desde 2010, cuando planteó por primera vez su candidatura. El problema entonces fue que el comité español del MaB, que hace la primera criba, asumió que se había excedido con sus propuestas. Todavía ahora España tiene, con 42 espacios, más reservas que China (28), México (40) y Rusia (41). Los 47 espacios reconocidos de Estados Unidos son el único país rival.

El consejo internacional que ayer decidió dar el visto bueno a Las Ubiñas está formado por 34 especialistas elegidos por la Unesco y pertenecientes a otros tantos países. Ninguno de ellos es español, pero contaban con un informe favorable aprobado por el consejo consultivo. El documento describe el enclave asturiano como «un viejo bosque en crecimiento, que mantiene condiciones muy prístinas y una alta biodiversidad».

Los técnicos destacan que en Las Ubiñas ya están protegidas «especies como los osos pardos cantábricos y otras únicas». La documentación oficial de la Unesco reconoce «un patrimonio cultural rico» y recuerda que el lugar está «rodeado por otras reservas de la biosfera: Babia, valles de Omaña y Luna, Alto de Bernesga y Somiedo».

La mención no es casual. El informe favorable destaca que el reconocimiento a Las Ubiñas supondría un espaldarazo al proyecto de «crear una biosfera unificada llamado Gran Reserva de la Biosfera Cantábrica». La creación de esta Gran Cantábrica, que se extendería desde Finisterre hasta Navarra, es uno de los grandes planes ecológicos del país junto al ambicionado gran corredor ecológico que comunique las cordilleras cantábrica, pirenaica y alpina.

Desde 2008 los alcaldes implicados vienen promoviendo esta Gran Cantábrica que cuenta con el obstáculo de que la candidatura no debe presentarla España, si no cada una de las comunidades autónomas de los emplazamientos que podrían formarla.

Entre las bases que rigen la concesión del sello de calidad de las reservas biológicas está el «mosaico de sistemas ecológicos representativo de regiones biogeográficas importantes». El comité internacional valora también que el emplazamiento tenga «importancia para la conservación de la diversidad biológica», es decir, que cuente con especies endémicas, raras, y en peligro de extinción. Por último, el programa MaB aprecia los lugares que ofrezcan «posibilidades de ensayar y demostrar métodos de desarrollo sostenible en escala regional».

Urogallo y águila real
Son requisitos que se cumplen sobradamente en los 326,3 kilómetros cuadrados de Las Ubiñas, donde el paseante puede gozar de hayedos y vegetación de alta montaña y ejemplares de oso pardo, urogallo cantábrico y aves rapaces como el águila real.

Desde 2006 tiene la consideración de parque natural, con cumbres que superan los 2.400 metros de altitud y tres valles principales esculpidos por los ríos Taja, Valdecarzana y Val de Sampedro o Páramo.

Entre las cualidades del lugar está la cavidad karstica de Cueva Huerta, los pastos donde pacen las reses de la raza asturiana de los valles o turberas como el lago El Tchegu.

La lista de fauna presente incluye jabalíes, corzos, ciervos, rebecos, lobos, nutrias, murciélagos de cueva, picos medianos, alimoches, azores y halcones peregrinos. Las dificultades que ha tenido el hombre para convivir en la zona han dejado un patrimonio que incluye desde los abrigos rupestres de Fresnedo hasta teitos y cabanos, amén de los castros de Focella, Barrio, La Picona y El Collao.

La Consejería de Agroganadería indica que el sello de calidad beneficiará a la zona por su «reconocimiento internacional», y los compromisos que conlleva en «promoción del territorio, incremento del turismo, fijación de la población y el freno al despoblamiento».

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