Los centinelas de la biodiversidad vegetal

Son la otra cara del Jardín Botánico Atlántico. La que siempre está, la que más sabe de los entresijos naturales, y la que menos se ve, pero la que verdaderamente sustenta el pulmón verde gijonés: el equipo científico. Llevan 10 años viendo crecer el equipamiento, cuidándolo, dándole forma, incorporando nueva flora a los recorridos, o analizando la conservación de semillas y plantas amenazadas. Equilibran de manera perfecta investigación con divulgación porque reconocen que tan esencial es una como la otra.

Álvaro Bueno, conservador del Jardín, es una de las tres personas que trabaja en él desde antes incluso de su apertura oficial. Autodefine a su equipo como «los guardianes de la biodiversidad vegetal en el Cantábrico» y lo justifica: «Somos el primer jardín botánico con una zona templada. Es uno de los más activos y el que está cultivando más proyectos de investigación».

Cristina Tuero / El Comercio

Su trabajo, que siempre parte de coordinación universitaria, se realiza dentro y fuera del equipamiento gijonés. En su interior, por ejemplo, poseen el Banco de Germoplasma, que con nueve años de andadura, es «una instalación única» en la que se conservan semillas de flora silvestre cantábrica, plantas amenazadas de la cornisa. En 2012 incorporó al Banco Activo 241 accesiones y al de Conservación otras 198 y se realizó pruebas de germinación de 34 de ellas. Esta joya del Botánico es una de las actividades de gestión permanente junto a otra como el Herbario o el seguimiento de las colecciones de planta viva que a finales del año pasado contaba con 7.343 ejemplares registrados. En 2012 se plantaron 369 nuevos.

Uno de los proyectos de los que se sienten más «orgullosos» es el ‘Babilonia’, el desarrollo hecho desde Gijón de toda la base de datos de gestión de colecciones de los jardines botánicos de España y Portugal. «Para haber sido los últimos en llegar a la asociación, están trabajando todos con nuestro software para gestionar colecciones de bancos de germoplasma de planta viva», señala Álvaro Bueno.

Pero la lista es extensa e incluye programas europeos como el Nastic, en el que se integran, y que consiste en trabajo con bancos de semillas para investigar usos de plantas en la restauración de infraestructuras de alta montaña. En el caso del equipo gijonés habrá dos personas trabajando dos veranos en la pista de esquí de Fuentes de Invierno.

Otro «ambicioso» proyecto cofinanciado por el Botánico de Kew, y que está en el segundo año de andadura, es el de plantas endémicas de la cornisa cantábrica y de los Pirineos, con recolectas en ambas zonas de semillas que se conservan y para las que preparan protocolos de cultivo. Y, por mencionar otros dos programas Life, de ámbito europeo, en los que han intervenido: el de conservación de turberas en todo el Cantábrico o de utilización de plantas como extractoras de metales pesados en escombreras.

Fuera del Jardín, este activo equipo científico -«hay que estar buscando constantemente proyectos y financiación»- tiene instalada una ‘vigilancia’ permanente en los Picos de Europa, con ocho parcelas que siguen para comprobar cómo evolucionan los pastos de alta montaña ante el cambio climático. Y también en los Picos culminaron el año pasado un proyecto de cartografía de la vegetación del parque. Hasta allí llegaron algunas de las Rutas Botánicas, programa de divulgación puesto en marcha este año con notable éxito de público.

Aplicaciones para móviles
Bueno resalta que el equipo del Botánico se siente «totalmente integrado» en la Milla del Conocimiento. De hecho, afirma que el crecimiento natural del Jardín, tal y como recoge el esquema director, contempla que el edificio de administración e investigación esté «pegado al campus».

Actualmente colabora con grupos de investigación de la EPI, como el de Juan José del Coz, consistente en un laboratorio permanente para testar la utilización de plantas o materiales de origen vegetal en la construcción de edificios. Asimismo, colaboran en dos proyectos con empresas del Parque Científico: en el proyecto Savia, con EGS e Integra para crear una aplicación de móvil que reconozca árboles y arbustos del Jardín; y en otro de rutas guiadas, con Imaginactiva.

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