Los primeros de la Finba

Serán los primeros en arribar a la Finba, la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria del Principado de Asturias, una entidad que pretende impulsar la labor científica en la región y cuya sede estará junto al nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en un edificio reconstruido del viejo psiquiátrico. Seis son los grupos que han logrado la autorización del Comité Científico Externo y que por tanto podrán disponer de un espacio de trabajo y de laboratorios en la Fundación. 21 equipos, entre ellos potentes grupos del HUCA y de la Universidad, optaban a la Finba, pero solo seis han conseguido el ansiado pasaporte.

Laura Fonseca / El Comercio
La resolución definitiva, sobre la que había bastante expectación, se conoció el pasado lunes. En la Fundación de La Cadellada, un proyecto que tardó más de una década en concretarse, estarán los equipos de Carlos Suárez (Cáncer de cabeza y cuello), Mario F. Fraga (Epigenética del cáncer), Carlos López Larrea (Inmunología traslacional), Jorge Cannata Andía (Metabolismo óseo y mineral), Guillermo Mariño García (Autofagia y metabolismo) y Guillermo Muñiz Albaiceta (Investigación traslacional en el paciente crítico). El Comercio los reunió este viernes delante del edificio de la Finba, cuyas obras de adecuación se espera estén concluidas en septiembre. Las caras de alegría lo decían todo, aunque «aún queda mucho por hacer y por andar», afirmaba Carlos Suárez, titular de uno de los equipos y también director científico de la Finba.

Incorporaciones de fuera
El cáncer, la inmunología, el envejecimiento celular, los trastornos renales y las enfermedades pulmonares son las principales líneas de trabajo de los seis equipos que serán el germen de la Finba, a la que en un futuro se podrán incorporar científicos de fuera de Asturias. Para Jorge Cannata Andía, jefe de servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del HUCA, estar en la Finba «permitirá una mayor facilidad para el intercambio y favorecerá las interacciones». Este catedrático de Medicina dirige el grupo de Metabolismo óseo y mineral, compuesto de diez doctores, dos becarios predoctorales y cuatro estudiantes. Tiene concedidos desde su creación 57 proyectos. Cannata y los suyos buscan desde marcadores genéticos que permitan diagnosticar de forma precoz las enfermedades del riñón (lo que podría evitar la diálisis) hasta mecanismos de calcificación vascular y mineralización ósea.

En la Fundación también estará Carlos López Larrea, otro histórico e impulsor de la investigación en Asturias. Es jefe de Inmunología del HUCA y trabaja con una decena de profesionales en estudios vinculados a enfermedades autoinmunes como la espondilitis anquilosante y las artropatías. Los trasplantes son otro de sus campos de acción, sobre todo en la búsqueda de mecanismos de tolerancia inmunológica. Considera que su adscripción a la Finba «es fruto del esfuerzo de muchos investigadores que ahora son reconocidos por su labor asistencial, docente e investigadora».

Mario Fraga es de los científicos que emigró y que un día decidió volver a Asturias. En la Finba dirigirá el equipo de Epigenética del cáncer, una unidad que puso en marcha hace cinco años en el HUCA de la mano del Instituto Universitario Oncológico, el IUOPA. Lo hizo gracias a un convenio entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Oviedo. Fraga es científico titular del CSIC en el Centro de Investigación de Nanomateriales y Nanotecnología y capitanea un equipo compuesto por 11 investigadores. «Estudiamos los mecanismos epigenéticos implicados en procesos de diferenciación y desarrollo y sus alteraciones en envejecimiento y cáncer», detalla. Para él entrar en la Finba es solo un punto de partida. «El objetivo fundamental es la creación y acreditación del futuro Instituto de Investigación Sanitaria», recuerda.

Los emergentes
La savia más joven (emergente, en palabras del Comité Científico) está en Guillermo Muñiz (pamplonés de 41 años, aunque con casi toda su vida en Oviedo) y en el ovetense Guillermo Mariño, de 35 años, bioquímico que se formó con Carlos López Otín y que aporta, a modo de curiosidad, haber sido guitarrista del grupo de rock duro ‘Biotech’, con el que llegó a publicar tres discos y a participar en varios festivales. Ahora investiga sobre la autofagia, un proceso celular que se encarga de la degradación y reciclaje de componentes celulares, y busca su relación e influencia con el envejecimiento y el cáncer. Su grupo está aún en proceso de formación y se siente orgulloso de estar en la Fundación de Investigación, al igual que Guillermo Muñiz, médico de la UCI del HUCA que cuenta con un equipo (el de pacientes críticos) de nueve personas, que estudian el daño pulmonar y trabajan en el diseño de nuevas formas de ventilación mecánica. De la mano de la Finba y del Instituto confía en «crecer como grupo y alcanzar un gran nivel científico».

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