Malaspina buscará huellas del impacto de la radiactividad de Fukushima en el Pacífico central

Vista aérea de la central nuclear de Fukushima (Japón). Crédito: Derek Visser.

Vista aérea de la central nuclear de Fukushima (Japón). Crédito: Derek Visser.

Científicos de la expedición oceanográfica Malaspina estudiarán si los materiales radiactivos vertidos en el accidente de la central nuclear japonesa de Fukushima han alcanzado el Pacífico central. El buque Hespérides parte mañana de Sidney (Australia) para iniciar la siguiente etapa en la que tomarán muestras de aire, agua y plancton, y buscarán posibles huellas del vertido radiactivo.

El buque Hespérides partió el 15 de diciembre de 2010 de la ciudad de Cádiz y realizó paradas en Río de Janeiro (Brasil) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica). El 30 de marzo llegó a Sidney (Australia), desde donde se inicia mañana la travesía hacia Auckland (Nueva Zelanda). Por primera vez, el Hespérides, de la Armada Española, se adentra en el océano sur para estudiar sus propiedades y su composición.

El pasado 13 de marzo el buque culminó en Perth (Australia) la primera campaña oceanográfica española en el océano Índico. Tras Sidney y Auckland se detendrá en Honolulu (Hawai), Panamá y Cartagena de Indias (Colombia). La circunnavegación finalizará en Cartagena (España) a mediados de julio de 2011.

Durante su travesía desde Perth a Sidney, los científicos recorrieron 2.260 millas (una milla náutica equivale a unos 1,8 kilómetros) para estudiar el Índico sur, el estrecho de Bass y el mar de Tasmania. Tomaron también muestras desde la superficie hasta los 5.000 metros de profundidad en 11 puntos.

Además, instalaron una nueva tecnología llamada CPR, un sistema para disponer de un inventario continuo de la abundancia y diversidad del plancton, que cuenta con la colaboración de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation.

La huella de Malaspina
En cuatro meses de expedición, los más de 400 científicos de todo el mundo que participan, liderados por Carlos Duarte, investigador del CSIC, recolectaron miles de muestras de aire, agua y plancton desde la superficie hasta los 5.000 metros, a través de redes, botellas de muestreo, sondas y otros instrumentos oceanográficos.

Los investigadores estudiaron las propiedades oceanográficas de la superficie, evaluaron la acústica de las corrientes, realizaron topografías del fondo marino, midieron la concentración de CO2 en el agua y obtuvieron imágenes inéditas de las profundidades.

Durante la campaña en el Índico, se realizó un detallado estudio de los contaminantes orgánicos persistentes, nunca antes desarrollado en uno de los océanos menos expuestos a la acción del hombre.

Vía SINC.

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