Pandiella reivindica la ciencia como alternativa al ladrillo para impulsar la economía española

Un momento del almuerzo posterior a la entrega de los atributos del premio

Un momento del almuerzo posterior a la entrega de los atributos del premio. Foto: Miki López

El médico e investigador lavianés Atanasio Pandiella reivindicó ayer el papel de la ciencia como motor para superar la crisis económica, una vez que «el ladrillo ya ha llegado a donde tenía que llegar».

En el acto de recepción de los atributos que le acreditan como «Asturiano del mes» de octubre de 2010 de LA NUEVA ESPAÑA, el profesor Pandiella subrayó su empeño en que las restricciones de fondos no paralicen los proyectos de investigaciones que su grupo tiene en marcha. «Un país moderno debe confiar en las ideas», apostilló.

El científico afirmó que «esta distinción nos anima a seguir trabajando para lograr la curación de la mayoría de los tumores de mama, un objetivo que consideramos factible para 2040 o 2050». Este pronóstico -matizó- se fundamenta en estudios estadísticos al hilo de las tendencias observadas en los últimos 50 años. Según Pandiella, tanto él como sus colegas investigadores «tenemos muy presente el problema que el cáncer de mama representa para la población femenina, cuando existen estudios en Estados Unidos que advierten de que afectará a una de cada ocho mujeres».

El profesor Pandiella forma parte de la plantilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y es en la actualidad vicedirector del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de la Universidad de Salamanca. Nació y vivió hasta los 15 años en Pola de Laviana. Su labor investigadora recibió un notable impulso el pasado mes de octubre cuando anunció la consecución -en el laboratorio- de resultados muy esperanzadores para el tratamiento del cáncer de mama basados en una estrategia terapéutica que consiste en la combinación de dos fármacos, Herceptin y Dasatinib.

«Aunque llevo muchos años vagando por el mundo, nunca he olvidado los 15 años que viví en Asturias y siempre he mantenido ese sentimiento de ser asturiano allí donde he estado», explicó Atanasio Pandiella tras recibir la distinción de manos de Melchor Fernández Díaz, consejero de Editorial Prensa Asturiana -empresa editora de LA NUEVA ESPAÑA-, y de Ángeles Rivero, directora del periódico. Ambos le entregaron una caricatura suya realizada por el dibujante de este periódico Pablo García -«es muy bonita, la colgaré en mi despacho»-, una portada de LA NUEVA ESPAÑA elaborada para la ocasión con la noticia del reconocimiento y una estela discoidea diseñada ex profeso por el artista José María Legazpi.

«El tratamiento anunciado en octubre supone un destello de esperanza para muchas mujeres», enfatizó Ángeles Rivero, quien incluyó al lavianés en el elenco de «destacados científicos asturianos que se dedican a la investigación oncológica». La directora del periódico subrayó la singular contribución del homenajeado en el estudio de las propiedades biológicas de las células malignas con el objetivo último de desarrollar nuevas terapias antitumorales.

En 1987, Atanasio Pandiella se doctoró en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela, donde también había cursado la licenciatura. A continuación, realizó una intensa etapa de especialización en oncología molecular que le llevó al Ospedale San Raffaele de Milán y al prestigioso Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. En 1993 regresó a España para trabajar en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Un año más tarde se incorporó a la Universidad de Salamanca, donde dirige su grupo de investigación y desempeña la vicedirección del Centro de Investigación del Cáncer.

Además de representar a España como uno de los dos expertos españoles del programa de salud de la Comunidad Europea, el profesor Pandiella investiga con su grupo en diferentes tipos de patologías oncológicas, que incluyen cáncer de mama, de ovario, de cabeza y cuello, así como hemopatías malignas, como la leucemia mieloblástica o el mieloma múltiple.

Atanasio Pandiella acudió al acto celebrado en LA NUEVA ESPAÑA acompañado por sus tres hermanos -Mario, María del Rosario y Yolanda-, su cuñado Enrique Cepa, su sobrino Enrique Cepa Pandiella y su primo José Ramón Alonso. «Este reconocimiento es muy importante para mí, pero tengo muy claro que distingue la labor realizada en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca en los últimos años», señaló el científico asturiano.

«El trabajo de los investigadores suele ser oscuro, pero está muy bien considerado por la ciudadanía», indicó el investigador lavianés, quien manifestó algunas reservas acerca de los contenidos del proyecto de la ley de Ciencia, actualmente en fase de debate parlamentario.

Vía La Nueva España. Autor/a: P. Á.

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