Prioridad científica para los alimentos sanos en Europa

Alimentos

Alimentos. Foto: Shutterstock

¿Qué son los alimentos sanos y qué margen de innovación existe en ellos? ¿Cómo es posible ofrecer a los consumidores la información que precisan sobre este tipo de alimentos? Expertos de Europa entienden que existen varios motores que impulsan la innovación en el ámbito de los alimentos sanos, a saber, la ciencia, la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i), la concienciación individual sobre la salud y el análisis individual de riesgos y beneficios. Estas conclusiones se dieron a conocer en el congreso Nutrevent celebrado recientemente en Lille (Francia), en el que se trató la importancia de que los nutricionistas se mantengan al tanto de las innovaciones en alimentos funcionales con compuestos naturales que contribuyen a satisfacer las demandas de los consumidores en relación a una alimentación sana.

Aunque en Nutrevent se presentaron muy distintos métodos innovadores, la normativa europea sobre «declaraciones de propiedades saludables», aprobada por el organismo regulatorio europeo AESA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), precisa: una evaluación científica de las declaraciones de propiedades saludables, un cambio en la gestión, y la comercialización de productos alimenticios en la industria de la nutrición de la UE.

El proyecto AFRESH («Combatir enfermedades relacionadas con la dieta mediante agrupaciones regionales competitivas sobre alimentación y actividad física»), financiado con 2,95 millones de euros mediante la línea presupuestaria «Regiones del conocimiento» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE, está elaborando un programa de investigación orientado hacia la reducción de las enfermedades relacionadas con la dieta y la inactividad física mediante el desarrollo de productos innovadores que proporcionen la ayuda necesaria a los afectados. Los socios de AFRESH, de Bélgica, Francia, Hungría, Países Bajos, Polonia y Reino Unido, desempeñan una labor fundamental en el diseño de actividades que sirvan para desarrollar y mejorar estilos de vida saludables. AFRESH forma parte de la Iniciativa Food Cluster, cuyo objetivo es reforzar la investigación alimentaria en la Unión Europea y mejorar la ventaja competitiva de Europa.

La Dra. Monique Raats del «Centro de investigación de alimentos, comportamiento del consumidor y salud» de la Universidad de Surrey (Reino Unido) difundió algunos resultados del proyecto FOODRISC y recalcó que la comunicación sobre alimentos debe alcanzar un equilibrio entre las declaraciones de beneficios, los avisos de riesgos y la información general para el consumidor. FOODRISC («Comunicación de riesgos alimentarios. Percepción y comunicación de riesgos y beneficios alimentarios en toda Europa: desarrollo de estrategias efectivas de comunicación») trabaja para ofrecer a los consumidores información adecuada y necesaria sobre las relaciones entre los riesgos y los beneficios de la alimentación. Financiado con 2,97 millones de euros mediante el tema «Alimentos, agricultura y pesca, y biotecnología» (KBBE) perteneciente al Séptimo Programa Marco (7PM) comunitario, FOODRISC está cubriendo las lagunas existentes en la cadena de información alimentaria.

Por otro lado, científicos de la Universidad de Gante (Bélgica) han corroborado la preocupación de la población ante el brote reciente de la bacteria mortal Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC), pero también que la confianza en la administración contribuye a reducir estos miedos y fomenta que se sigan consumiendo productos frescos. Los resultados proceden del proyecto VEG-I-TRADE («Impacto del cambio climático y la globalización en la seguridad de los productos frescos como factores determinantes en una cadena de suministro de soberanía alimentaria sin concesiones»), financiado con 6 millones de euros mediante el tema KBBE del 7PM.

Tras una encuesta realizada en dos periódicos belgas (Het Laatste Nieuws y De Morgen), en la que participaron 6 132 internautas, los investigadores descubrieron que más del 65 % de lectores mostraba preocupación, el 64 % consideraba que el riesgo de contaminación es alto, el 56 % se manifestaba escéptico, el 20 % sentía ira ante la situación y cerca del 33 % miedo. Más del 31 % manifestó que abandonaría el consumo de productos frescos, mientras que el 80 % se proponía lavar mejor las frutas y verduras. Más del 50 % creía que podía evitar que esta situación les sucediera a ellos.

Desde el punto de vista del género, las mujeres manifestaron más preocupación que los hombres. Cabe reseñar que los lectores de menor edad, hasta 35 años, estaban más preocupados por la situación que los más mayores. La confianza en la administración era sólida entre los menores de 24 años y los mayores de 65. Aquellos con menor confianza en las instituciones indicaron su intención de reducir el consumo de productos frescos.

Los investigadores aclararon que las comunicaciones sobre lo que motivó la infección de bacteria EHEC podrían influir en gran medida en cómo se compra y consumen los productos frescos. [...]

Vía CORDIS

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