Regreso, medio siglo después, al lugar más profundo del planeta

Imagen del proyecto de submarino oceánico de Virgin

Imagen del proyecto de submarino oceánico de Virgin

¿Qué es más difícil, ir a la Luna, o bajar al lugar más profundo del planeta? 24 astronautas han visitado la Luna, pero sólo dos personas han bajado al llamado abismo Challenger, en la fosa de las Marianas, a 10.911 metros de profundidad y donde la presión supera las mil atmósferas. Fue en 1960. Ahora ni siquiera hay un vehículo capaz de llevar personas ahí abajo -tampoco hay cohetes que puedan poner un humano en la Luna-. ¿O tal vez sí? El multimillonario Richard Branson anunció recientemente sus planes para volver a la Fosa de las Marianas en los próximos años. Los científicos se frotan las manos por la posibilidad de obtener muestras y analizar la vida y el entorno en las fosas abisales, uno de los ecosistemas más desconocidos de la Tierra. [...]

Francisco Sánchez, del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que explora ahora los fondos del Banco de Galicia y el Cañón de Avilés para su posible inclusión en una futura red de áreas marinas protegidas, lo expresacon una comparación habitual: “Conocemos mucho peor el océano profundo que otros planetas”.

El océano profundo, que cubre más del 65% de la superficie del planeta y supone más del 95% de la biosfera global, está muy poco explorado. Los oceanógrafos estiman que solo hay estudios detallados de “menos del 0.01% del suelo oceánico profundo, el equivalente a unos pocos campos de fútbol”, escribía en una revisión reciente en la revista Biogeosciences Eva Ramírez Llodra, del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), en Barcelona. Pero “lo poco que sabemos indica que el océano profundo posee uno de los mayores niveles de biodiversidad de la Tierra”.

En las últimas décadas se han extendido las tecnologías para acceder a los más de mil metros de profundidad, y los científicos alertan insistentemente de que actividades como la pesca y la minería puedan destruir ecosistemas que ni siquiera se conocen aún.

Vía El País. Autora: Mónica González Salomone.

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