Sanz-Medel: «La química nos dice qué es lo que tenemos que hacer para no enfermar»

Sanz-Medel y Miguel Ferrero Fuertes

Por la izquierda, Sanz-Medel y Miguel Ferrero Fuertes, presidente de la Asociación de Químicos de Asturias, ayer, en el Club de Prensa. Foto: Pablo Gómez

Un análisis dirigido por el catedrático de la Universidad de Oviedo logra demostrar las diferencias entre la leche materna y las de fórmula.

La química tiene un papel muy importante en la salud, ha sido fundamental en el desarrollo de las primeras vacunas que lograron que los seres humanos no fuesen invadidos por los virus y «nos dice qué es lo que tenemos que hacer para no sufrir enfermedades». Ésta es la explicación sobre la que el catedrático de Química de la Universidad de Oviedo Alfredo Sanz-Medel basó ayer su conferencia, que se celebró en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, y que forma parte de un ciclo más amplio en el que se desarrollarán otras ponencias dentro del «Año mundial de la química», este 2011.

Sanz-Medel explicó ayer algunas de las investigaciones químicas en las que él ha tomado parte y que han servido para llevar a cabo importantes avances en el marco sanitario. Una de ellas es el estudio que realizó para analizar los componentes que diferenciaban la leche materna de las leches de fórmula que se venden en las farmacias para alimentar a los bebés. «Tras separar el suero, que es donde se concentra el 85% de las proteínas, del calostro pudimos comprobar que los niveles de cobre de la leche materna iban cambiando a razón de las necesidades del niño, esto no se produce en las leches de fórmula», explicó el catedrático. Una vez hechos públicos estos resultados, una empresa productora de este tipo de leche sustitutiva de la materna se interesó por los resultados con el fin de mejorar el producto. Otra de las aplicaciones de la química en la sanidad es el propio análisis de sangre, que logra separar las diferentes sustancias que viajan en el torrente sanguíneo. Así, la persona sabe si tiene falta de hierro, de magnesio o de otras sustancias que están presentes en la sangre.

Además de estos análisis, el catedrático de la Universidad de Oviedo también dirigió el estudio que sirvió para demostrar que era necesario administrar desierroxamina a los enfermos renales que se sometían a diálisis, ya que no eran capaces de liberar los niveles de aluminio a través de la orina. Para finalizar su ponencia, Sanz-Medel defendió la «necesidad de ahondar en la investigación química y la importancia de trabajar en colaboración con expertos de otros campos».

Vía La Nueva España. Autora: Raquel L. Murias.

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