“Se sigue construyendo como hace 40 años”, lamentan expertos en edificación sostenible

El 40 por ciento del consumo total de energía procede de las edificaciones. Un porcentaje que Juan José del Coz, profesor del Departamento de Construcción e Ingeniería de Fabricación de la Universidad de Oviedo, sacó ayer a colación para dar una idea de lo mucho que todavía queda por hacer en materia de sostenibilidad. «Seguimos construyendo con técnicas de hace cuarenta años», puso de manifiesto.

La suya fue la primera intervención de una mesa redonda sobre «Prácticas verdes en espacios urbanos», que sirvió para dar a conocer estrategias constructivas más ecológicas y también para tomar conciencia de la necesidad de aplicar criterios sostenibles en el desarrollo de las ciudades. «No todo está perdido. Existen nuevas técnicas que permiten una gestión más racional de los recursos naturales», tranquilizó Del Coz.

Este ingeniero de la Universidad de Oviedo destacó las posibilidades que, desde el punto de vista medioambiental, ofrecen las fachadas vegetales y la técnica de «simulación numérica», que permite comprobar el comportamiento de un forjado o una cubierta antes de su instalación. Y advirtió: «Ya podemos inventar tecnologías maravillosas, pero tienen que ser viables económicamente, para que el mercado las pueda asumir».

La mesa redonda, presentada por la concejala de Medio Ambiente, Dulce Gallego, en las instalaciones del Jardín Botánico Atlántico, aportó otros cuatro puntos de vista. Todos ellos coinciden en que las prácticas verdes son un buen punto de partida para conseguir una mayor y mejor sostenibilidad. Pero, a juicio del arquitecto Ángel Noriega, «debemos seguir investigando sin dejarnos llevar por la novedad de determinadas soluciones».

El que fuera decano del Colegio de Arquitectos de Asturias aplaudió la tendencia de los ayuntamientos a «rescatar las superficies duras de las plazas públicas para zonas verdes». Aunque también puso el dedo sobre la llaga: «La regulación urbanística hace una protección territorial de los espacios verdes, pero no de la forma de intervenir sobre ellos». Algo que, según Ángel Noriega, convendría corregir, dada «la estrecha relación entre arquitectura y paisaje».

Esa simbiosis ha dado lugar a soluciones constructivas como las que ayer explicó José Manuel Rojas, perteneciente a la dirección técnica de Intemper. Esta empresa de fachadas y cubiertas trabaja con la filosofía de que «hay que devolver a la Naturaleza lo que los edificios le han quitado». Las primeras viviendas que se hicieron en España con fachada vegetal llevan su firma. «Incorporar espacios vegetales en los edificios no debe entenderse como un antojo estético», defiende.

Así es que Rojas abundó ayer en sus «ventajas funcionales»: «Actúan como sumideros de CO2 y filtros frente a la contaminación; consiguen una integración paisajística y arquitectónica; prolongan la vida útil de impermeabilización de las cubiertas; mejoran el aislamiento acústico y térmico de los edificios; reducen su demanda energética y se optimiza el consumo de agua».

La gestión del agua es, precisamente, una de las cuestiones que más preocupan a Elena Prieto, de Tectum Ingeniería. «Es posible otro sistema de alcantarillado que no necesita ni tanta energía para descomponer los residuos urbanos ni cantidades ingentes de agua para arrastrarlos a las plantas de tratamiento», aseguró esta experta en trabajos de ingeniería civil, partidaria de «un nuevo concepto de saneamiento» que pasa por depurar el agua de forma natural.

Aunque, puntualizó Elena Prieto, «el desarrollo sostenible precisa de una gestión integrada. No basta sólo con paneles solares o carril bici o parques... Es la integración de todo eso». De que «es posible y viable» una nueva tipología urbana dio ayer fe Juan Carlos Martínez, jefe los Parques y Jardines municipales. «Este Ayuntamiento nos ha permitido tirarnos a la piscina en materia de sostenibilidad, y debajo había agua», afirmó. Como ejemplos puso el parque de Las Palmeras, la ampliación de los Pericones y la cubierta del pozo de tormentas de Poniente, donde se aplicaron criterios de eficiencia energética, de reutilización de aguas pluviales y se emplearon materiales reciclables.

Vía La Nueva España. Autora: Miriam Suárez

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