Semillas sanas, alimentos sanos

La población mundial podría alcanzar en 2050 los nueve mil millones, un crecimiento que plantea perspectivas preocupantes para la agricultura y la ganadería. En la actualidad el 15 % de la población pasa hambre, vive en la pobreza y depende precariamente de la agricultura. Las semillas transgénicas podrían establecerse como una solución al problema, pero el debate sobre su empleo se prolonga ya tres decenios y aún genera opiniones opuestas. Por si fuera poco, el tratamiento químico de las semillas para evitar plagas también resulta controvertido. Sin embargo, la solución podría venir de un equipo de científicos que ha desarrollado un método innovador para eliminar patógenos sin necesidad de modificar genéticamente la semilla ni contaminar el medio ambiente con sustancias químicas.

Científicos del Instituto Fraunhofer de Tecnología de Plasma y Radiación de Electrones (FEP), situado en Dresde (Alemania), han desarrollado un método respetuoso con el medio ambiente para eliminar gérmenes de las semillas. Su sistema consiste en aplicar a las semillas un tratamiento con electrones que destruye en cuestión de milisegundos el ADN de los organismos dañinos. Gracias a una configuración especial del dispositivo, las partículas elementales sólo actúan sobre la superficie y la cubierta de la semilla, por lo que no afecta ni al embrión ni a la capacidad de germinación.

Las semillas albergan mohos, hongos, bacterias y virus. Para eliminarlos y prevenir que se propaguen enfermedades, las semillas reciben tratamientos sistemáticos con sustancias químicas. No obstante, la aceptación de este método no ha hecho sino disminuir en los últimos años. No son pocos los agentes químicos que se han retirado del mercado y la concesión de permisos para otros nuevos se ha reducido considerablemente. A esta situación se sumó un caso grave de infección por E. coli originado en unas semillas destinadas a brotes de soja para consumo que cobró notoriedad en la prensa durante el verano de 2011 y que impulsó la búsqueda de alternativas.

«En las semillas de cereales, la inmensa mayoría de los patógenos son fúngicos», explicó Frank-Holm Rögner, director de departamento en el FEP. «No obstante, el cambio climático ha provocado que aumente la incidencia de agentes bacterianos meridionales en la semilla de cereal y para éstos aún no se han diseñado agentes químicos. Sin embargo, nuestro tratamiento con electrones acelerados a baja energía resulta efectivo contra los patógenos bacterianos y fúngicos. Además los patógenos no son capaces de generar resistencia contra este proceso.» Dado que el equipo no emplea aditivos químicos, la destrucción de los patógenos se produce de una manera respetuosa con el medio ambiente. Las semillas que no se siembran pueden utilizarse para el consumo sin que representen peligro alguno para la salud. [...]

Vía CORDIS.

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