Terapia contra la ventilación asistida

Ansiedad, depresión y delirios. Son los daños neurocognitivos en tres de cada diez pacientes que reciben ventilación asistida en la Unidad de Cuidados Intensivos (uci) de los centros sanitarios y que ahora explica un estudio elaborado por miembros del departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo, en colaboración con la Perelman School of Medicine de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) y el Hospital Saint Michael de Toronto (Canadá).

E. M. / La Nueva España

Los investigadores, que iniciaron esta línea hace una década, han sido capaces de describir los mecanismos moleculares que están detrás de este tipo de reacciones gracias a los experimentos llevados a cabo tanto en el laboratorio como en el banco de cerebros del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), lo que permitirá aplicar tratamientos que reduzcan estos síntomas.

El equipo, liderado por el profesor titular de Fisiología Guillermo Muñiz Albaiceta, ha descubierto el mecanismo que explica la conexión entre la respiración asistida y los daños neuronales que padecen buena parte de los pacientes sometidos a este sistema, tras constatar que la distensión pulmonar producida por la ventilación provoca una señal que transmite el nervio vago y un incremento de la liberación de la dopamina, lo que provoca muerte neuronal. Este hallazgo supone el paso necesario para aplicar tratamientos eficaces, que consisten en la dispensación de medicamentos antidopaminérgicos.

“Hemos establecido ya los modelos en ratones y, ahora, estamos buscando aproximaciones que nos permitan evitar ese mecanismo molecular que acaba por dañar el hipocampo”, explica el doctor Muñiz Albaiceta. Además, indica que el descubrimiento no sólo puede implicar nuevos usos terapéuticos de los medicamentos ya existentes, sino también la creación de otros fármacos. Por otro lado, el grupo de especialistas de la Universidad de Oviedo pretende ahora ir más allá al conseguir un diagnóstico precoz mediante la identificación genética de los pacientes que tienen una mayor probabilidad de experimentar estos daños.

Además de Muñiz Albaiceta, el grupo asturiano está integrado por Adrián González, Inés López, Alina Aguirre, Laura Amado, Estefanía Batalla, Aurora Astudillo, Cristina Tomás, Antonio Fueyo, Claudia dos Santos y Konrad Talbot. Para la realización de sus trabajos, estos especialistas contaron con financiación del Instituto de Salud Carlos III y el apoyo de la fundación FICYT y del Instituto Universitario de Oncología (IUOPA).

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