Trece neandertales en el Sueve

La cueva del Sidrón

La cueva del Sidrón

El análisis detallado de las 213 piezas dentales halladas en el yacimiento de Sidrón permite sumar un adulto más al grupo de individuos localizados.

La falda del Sueve era hace 50.000 años un territorio agreste y montuno con inmejorables posibilidades para la caza, un paraíso que debió convencer al menos a uno de los grupos neandertales procedentes de Europa que decidió establecerse en ese territorio. La prueba de que la zona debía de ser un refugio con inmejorables ventajas para la subsistencia lo demuestra la presencia del amplio grupo de neandertales de Sidrón que decidió fijar su residencia en algún lugar situado entre Vallobal y Taranes (Piloña).

Aquella zona, rica en todo tipo de vegetales, frutas y animales de diferentes especies, les ofrecía lo necesario para su supervivencia sin que nada les impidiera realizar incursiones hasta el mar, donde se proveían de moluscos y otras especies marinas de las que se encontraron restos en la cueva. Ahora sabemos que el grupo estaba formado, al menos, por 13 individuos, cifra que ha ido creciendo a medida que avanzan las excavaciones.

En el laboratorio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid, donde el paleoantropólogo Antonio Rosas escruta con precisión los fósiles que en cada campaña desentierra el equipo arqueológico dirigido por Marco de la Rasilla, acaban de incorporar el individuo número 13, un adulto que se suma al grupo de esqueletos que han ido reconstruyendo, algunos todavía con muchos huecos, en los últimos años.

Para su identificación ha habido una pieza fundamental: el primer molar inferior izquierdo. Para explicar todo el proceso que permite reconocer a este nuevo individuo es preciso advertir que hasta ahora se sabía de la presencia en el grupo de seis adultos. Pero un análisis exhaustivo de las piezas dentales exhumadas en los últimos años -213 sin sumar las de la campaña de 2010- permitió comprobar la presencia de 7 molares inferiores izquierdos, dato que según Antonio Rosas «es la explicación inequívoca de que en el grupo había al menos siete adultos». Los estudios han permitido, además, asignar a este nuevo miembro del grupo otras dos piezas dentales. Son por el momento los fósiles que se le pueden atribuir con toda fiabilidad.

El clan de Sidrón estaba formado, por lo que conocemos a día de hoy, por 13 neandertales de diferentes edades y sexos: 7 adultos -tres de ellos mujeres, tres hombres y el que ahora se suma, aún sin asignar-, 3 adolescentes -dos masculinos y uno sin identificar-, un infantil y dos juveniles.

De todos, el esqueleto más completo es el que los científicos conocen como juvenil 1. De este joven se han conseguido reunir restos óseos de todas las partes del esqueleto y se espera poder completarlo aún más con los fósiles de la campaña de 2011, más de un centenar de restos óseos que aún permanecen en Asturias, pendientes de la autorización del Principado para su traslado al CSIC.

Si la posibilidad de completar un esqueleto neandertal, lo que sería un éxito de relevancia mundial, es importante, no lo es menos el hecho de sumar un nuevo miembro al grupo, por lo que significa para el yacimiento. Para Rosas, lo verdaderamente importante de añadir un integrante más al grupo de Sidrón es «la demostración de potencialidad del yacimiento, que lejos de mostrar un agotamiento de sus aportaciones fósiles sigue dando sorpresas, ofreciendo restos que permiten aumentar el número de individuos, lo que sin duda da muestra de la riqueza del yacimiento».

Además, el hecho de que las piezas dentales que permiten identificar al neandertal número 13 procedan de la campaña de 2010, la última de la que hay fósiles en el CSIC, también indica, según apunta Rosas, que en la cueva puede haber una cierta distribución de los restos, lo que abre, a su vez, las posibilidades de que aparezcan más restos pertenecientes a nuevos individuos.

En esa misma línea incide Marco de la Rasilla, que se refiere a las muchas posibilidades de conocimiento que ofrece la cueva para profundizar en la historia de los neandertales. De la Rasilla tiene previsto adelantar este año la campaña de excavaciones al mes de junio para continuar los trabajos en el interior de la galería del osario.

Los fragmentos óseos y restos de animales e industria lítica hallados en la cueva de Sidrón, los más numerosos e importantes de la península Ibérica, han situado el yacimiento entre las grandes referencias de la investigación paleontológica de la especie neandertal. Fundamental ha sido su aportación al proyecto Genoma del Neandertal desarrollado en el Instituto Max Planck de Leipzig (Alemania) y los análisis genéticos que han permitido avanzar en la naturaleza y formas de vida de la especie que nos precedió, hoy extinguida.

Todos estos estudios realizados hasta ahora con los neandertales asturianos se incluyen en el libro «La cueva del Sidrón (Borines, Piloña, Asturias). Investigación interdisciplinar de un grupo neandertal», publicado el pasado año por la Consejería de Cultura y firmado por Marco de la Rasilla Vives, Antonio Rosas González, Juan Carlos Cañaveras y Carles Lalueza-Fox, un volumen de gran interés que no se ha comercializado, ante la sorpresa de los autores.

Ahora, los estudios de Sidrón llegan al mercado francés con la publicación en la revista «L’Anthropologie». Se trata de una puesta al día de los trabajos, donde ya se incluye el hallazgo del individuo número 13. Además, la investigación continúa en distintos frentes, el genético y el de identificación y asignación de restos óseos.

Vía La Nueva España. Autor/a: M. S. Marqués.

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