Un equipo asturiano descifra el genoma de uno de los cánceres más agresivos

Un equipo asturiano descifra el genoma de uno de los cánceres más agresivos.

Un equipo asturiano descifra el genoma de uno de los cánceres más agresivos. Foto: La Nueva España.

Es el primer análisis genómico global del linfoma de células del manto – Las mutaciones en dos genes propician la evolución más rápida de la enfermedad.

Un equipo asturiano de investigadores, con Xosé S. Puente y Carlos López Otín a la cabeza, ha conseguido descifrar el genoma de uno de los linfomas más agresivos que se conocen, el linfoma de células del manto, una enfermedad que ataca a los linfocitos B, sin tratamiento definitivo conocido y que permite una supervivencia media para los afectados de menos de tres años.

El estudio fue publicado ayer por la revista norteamericana “Proceedings of the National Academy of Sciences”, supone el primer análisis genómico global de esta enfermedad en el mundo y es fruto de la colaboración con el Hospital Clinic, de la Universidad de Barcelona, y los doctores Silvia Beà y Elías Campo.

Lo novedoso de la investigación es la posibilidad de comprobar las modificaciones en el genoma relacionadas con la evolución del tumor. Dos genes tienen mucho que ver en la progresión de estos linfomas y en la generación de mecanismos de resistencia a la quimioterapia.

Son los genes NOTCH1 y NOTCH2, “que están mutados en aproximadamente el diez por ciento de estos linfomas, precisamente en aquellos casos donde la enfermedad progresa de forma muy rápida”, explicaba ayer uno de los investigadores del Instituto de Oncología de la Universidad de Oviedo, Xosé S. Puente.

“No son genes nuevos porque, inicialmente identificados en la leucemia linfoblástica aguda, los habíamos descubierto mutados en la leucemia linfática crónica, pero cuando mutan la evolución del tumor va mucho peor” sea cual sea la enfermedad, añade el biólogo asturiano.

Conocer cuál es y dónde está el “enemigo” es muy positivo y abre nuevos caminos. Son genes de secuenciación sencilla (rápida y barata) y se puede ir a tiro fijo. Los dos genes nos dirán en los primeros momentos de la enfermedad cuál va a ser su previsible evolución. Además, ya existen ensayos clínicos para lograr fármacos capaces de atacar a las proteínas que activan estos dos genes. En una palabra, conocer el genoma “nos servirá para orientar la selección de tratamientos adecuados para cada paciente”.

El linfoma de células del manto es, por fortuna, un cáncer muy poco frecuente. Los tumores de las células sanguíneas pueden ser o leucemias o linfomas. Los hay de muy diverso tipo y gravedad. Linfomas y leucemias se diferencian, entre otras cosas, en que los linfomas forman masa.

Hay determinados tipos de cánceres, y el de células del manto es uno de ellos, que se lo ponen tan difícil a los investigadores que “se requiere una nueva aproximación a ellos”, dice López Otín. Es como recomenzar a partir de otra vía de estudio.

En la investigación, en la que también intervinieron los asturianos Rafael Valdés y Diana Á. Puente, se trabajó con el genoma de unos 30 pacientes.

“Nos costó mucho reunir las muestras, buena parte de ellas llegaron de Cataluña y otras incluso de Alemania”.

Vía La Nueva España. Autor: Eduardo García.

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