Un parque eólico marino fomenta la biodiversidad

Una nueva investigación europea ha descubierto que un parque eólico situado en el Mar del Norte apenas repercute sobre la fauna de su entorno. De hecho, los investigadores descubrieron que la presencia del mismo proporciona un nuevo hábitat natural para organismos del fondo marino.

Investigadores neerlandeses del Instituto de Recursos Marinos y Estudios sobre los Ecosistemas (IMARES) de la Universidad y centro de investigación de Wageningen, la Bureau Waardenburg y el Real Instituto de Investigación Marina de los Países Bajos (NIOZ) analizaron los efectos ecológicos a corto plazo del parque eólico construido cerca de Windpark Egmond aan Zee (OWEZ), el primer parque eólico marino de gran tamaño construido frente a las costas neerlandesas del Mar del Norte. El parque puede generar energía para hasta 100 000 hogares.

En un artículo publicado en Environmental Research Letters el equipo resume los primeros dos años de investigación realizados en el parque y explican que contribuyó de forma significativa a la biodiversidad de la zona con organismos como mejillones, anémonas y crustáceos.

Cuando se construye un parque eólico, se suele dar por sentado un efecto perjudicial provocado por la incisión de los pilotes de las torres eólicas en el lecho marino. Este proceso puede dar lugar a nuevos sustratos duros en forma de pilotes y rocas protectoras. También se sabe que pueden tener consecuencias la rotación de los álabes de las turbinas, la propagación de ruidos al interior de la masa de agua y la ausencia de otras actividades humanas como la pesca comercial.

No obstante, este parque eólico del Mar del Norte parece abstraerse de la tendencia mantenida hasta ahora. En concreto, los investigadores observaron los efectos del parque eólico marino en los organismos bentónicos, peces, aves y mamíferos marinos. El equipo descubrió que se han establecido nuevas especies y que han crecido comunidades de animales en los pilotes de las turbinas y en las rocas apiladas alrededor de las columnas, todo lo cual favorece la biodiversidad. También descubrieron una sorprendente variedad en la población de peces. Otro descubrimiento interesante fue el refugio que parece ofrecer el parque eólico al bacalao. También se detectaron marsopas con mayor frecuencia dentro del parque que fuera.

A pesar de estos descubrimientos positivos, se aprecia que no todas las especies tienen la misma predilección por el parque y que distintas especies de aves como el alcatraz lo evitan. Sin embargo, su presencia no parece amedrentar a las gaviotas, pues su población no se redujo de forma significativa. Los cormoranes incluso aumentaron su población en las proximidades.  [...]

Vía CORDIS

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