Una terapia muy humana en el hospital

La dirección y el equipo del Hospital San Agustín con todos los voluntarios del programa y miembros de la asamblea comarcal de Cruz Roja. Foto: Cruz Roja

La dirección y el equipo del Hospital San Agustín con todos los voluntarios del programa y miembros de la asamblea comarcal de Cruz Roja. Foto: Cruz Roja

Una charla sobre cualquier tema, por banal que sea, una partida a las cartas o, simplemente, recibir una sonrisa son gestos suficientes que permiten hacer una estancia hospitalaria mucho más agradable. De ello pueden dar buena cuenta las 1.289 personas que, desde 2007, se han beneficiado del programa de acompañamiento puesto en marcha por el Hospital San Agustín y la Asamblea Comarcal de Cruz roja en Avilés.

«Teníamos mucha prevención porque otras iniciativas similares en Asturias no habían salido adelante, fuimos un poco a la aventura», explica Nelly Fernández Arias, presidenta de la Asamblea Comarcal de Cruz Roja, «en la asamblea tuvimos mucha sensibilidad para elegir a los voluntarios participantes y también hemos tenido todo el apoyo de la gerencia del Hospital San Agustín. Comenzamos con Alfonso Flórez, que se volcó y tuvo mucha sensibilidad. Después, Fernando Tejada y actualmente Begoña Martínez Argüelles mantienen ese mismo compromiso. También nos apoya el personal del centro, especialmente la trabajadora social. De lo contrario, no se entendería el éxito de la iniciativa», concluye Arias.

Fernando del Busto / El Comercio

El año pasado, el programa atendió a 301 personas diferentes, realizándose 1.309 servicios o visitas. Los perfiles de los beneficiarios son muy variados, aunque la mayor parte son personas mayores. Así, 165 personas tenían entre los 81 y los 90 años, por ejemplo. El conjunto incluía a 183 mujeres y 118 hombres. El programa cubre todos los servicios del Hospital, aunque aquellos donde la estancia suele ser más larga se encuentran entre los más frecuentes. Así, el mayor número de visitas lo registra Medicina Interna con 120, seguido por Cardiología con 27; Neurología con 46; Neumología con 52 y Traumatología con 25.

De igual manera el perfil de los diez voluntarios de Cruz Roja es variado, aunque les une un sentimiento de altruismo hacia la sociedad. Son Antonio Blanco Rubio, Antonio Gil Jiménez, Antonio Sánchez García, Emilia Álvarez Iturralde, Lolina Rodríguez Rodríguez, Margarita Cascallana Azcona, María Ludivina Quintana Suárez, Marta del Barrio Santos, María Yolanda Diez Rodríguez, y María Casilda Fernández-Soto Vélez. «Recibimos mucho más de lo que damos», resume Antonio Blanco Rubio, el veterano del grupo y que se unió a él con una experiencia de 19 años visitando a enfermos.

Protocolo estricto

Los voluntarios acuden de lunes a sábado. En función de sus horarios, unos visitan el Hospital por la mañana o por la tarde. Pero todos van una vez a la semana. Como lo habitual son las estancias largas, como mínimo todos visitan a cada persona al menos una vez.

La acción de los voluntarios en el centro médico sigue una pauta fijada previamente por los técnicos del Hospital y de Cruz Roja. Así, se ha reservado un pequeño despacho donde pueden ponerse unas batas para estar en el centro, guardar material y también las credenciales identificativas.

Pero lo más importante que encuentran es un listado elaborado por la Trabajadora Social del San Agustín. Ella es quien señala a las personas que se deben visitar y que han aceptado participar en el programa. De igual manera, informa del tipo de actuación, generalmente, acompañamiento, es una conversación donde se evitan los temas polémicos. La tarea de los voluntarios es visitar a los pacientes, si bien tanto el orden como la duración lo deciden ellos sobre la marcha. «Si vemos que la persona está dormida, nos vamos para volver más tarde; o si está con dolores no les molestamos y nos vamos rápido», comenta Lolina Rodríguez.

Coordinación
Terminada la visita, los voluntarios apuntan un pequeño comentario (está alegre, triste…) que sirve de guía para la siguiente persona que acudirá. Incluso, si fuese el caso, que no quiere más visitas. De forma periódica, se produce una reunión específica en la que se analizan situaciones especiales y el propio trabajo del grupo con los profesionales del San Agustín. «El apoyo de la gente del hospital es fundamental, son básicos», destaca Antonio Jiménez, que, tras su jubilación en LA VOZ DE AVILÉS, «decidí apuntarme a Cruz Roja para emplear mi tiempo en algo útil. Al principio no me gustaba mucho la idea del Hospital, pero al mes ya estaba integrado en el grupo».

Él, como Antonio Blanco, Lolina Rodríguez o Ludi Quintana (la benjamina del grupo, ya se incorporó en abril de 2011) subrayan todo lo que aprenden en cada visita, el valor humano. En cada estancia, deben ejercer la escucha activa, acercarse sinceramente a la persona sin llegar a implicarse.

Algunos cuentan con formación en primeros auxilios psicológicos, aunque reconocen que, en ocasiones, es difícil no traspasar la frontera y se llevan los problemas a casa.
Pero también las satisfacciones, como el hecho de que muchas personas que se han beneficiado de este programa solicitan repetir cuando reingresan en el Hospital San Agustín. Ya se sabe: las palabras no sólo hieren; también pueden curar.

Esta entrada fue publicada en Calidad de vida, Sociosanitario y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.